Desbordados, frágiles, adaptativos: Cómo experimentamos la vulnerabilidad los chilenos
Las consultoras Tironi y Datavoz elaboraron un "Monitor de Riesgos y Resiliencia" que analizó los factores socioeconómicos que preocupan y perturban a la población.
Según la investigación, el 33% carece de capacidad de respuesta y recursos para hacer frente a crisis y situaciones adversas.
"Las personas son multidimensionales y viven con gran cantidad de preocupaciones que van más allá de que los asalten o del portonazo, aunque ese tema copa las agendas", dijo a Cooperativa Paulina Valenzuela, socia fundadora de Datavoz.
Un 33,2% de la población se encuentra hoy en una situación de alta vulnerabilidad, caracterizada por amplios niveles de riesgo con bajas capacidades de respuesta frente a crisis y situaciones adversas, arrojó un estudio que hicieron en conjunto la consultora de comunicación Tironi y la empresa de investigación Datavoz.
El denominado "Monitor de Riesgos y Resiliencia" (MRR), reveló que dicho porcentaje concentra problemas financieros, mayor exposición a delitos y menores redes de apoyo, y determinó que la dimensión económica aparece como un eje central en la experiencia cotidiana del riesgo.
En otras palabras, más allá de la delincuencia, la incertidumbre respecto de los ingresos, la capacidad de sostener gastos básicos y la posibilidad de enfrentar imprevistos económicos emergen como factores decisivos en la forma en que las personas experimentan la seguridad en su vida diaria.
Con estos resultados, el estudio propone una mirada más amplia de la seguridad, incorporando no solo la exposición a distintos riesgos, sino también las capacidades con que cuentan las personas para enfrentarlos y adaptarse.
"Efectivamente, el tema de la seguridad ciudadana, en particular, se toma las agendas públicas, pero en el día a día las personas experimentan otras vulnerabilidades o riesgos: la salud, el trabajo, el transporte, el uso de la tecnología, los temas ambientales... nos vemos expuestos a una multiplicidad de aspectos que nos pueden provocar preocupaciones", explicó a Cooperativa la vocera del MRR y socia fundadora de Datavoz, Paulina Valenzuela.
"Es bien coherente la información que nos arroja (el MRR) cuando uno ve otros estudios que, por ejemplo, solo se centran en el tema de seguridad ciudadana, como la encuesta Enusc del Gobierno. En general, siempre hay una brecha muy significativa entre la percepción de temor y la experiencia propia de victimización, y eso se produce porque las personas hoy en día viven con una gran cantidad de preocupaciones que van más allá de que los asalten o del portonazo", sostuvo.
Dichas preocupaciones o riesgos son, por ejemplo, "el no poder trasladarse en los tiempos adecuados para llegar al trabajo o a las actividades planificadas, los temas de salud mental y enfermedades, en fin", mencionó Valenzuela.
Por otro lado, "están las resiliencias, que son cómo yo enfrento todas estas dificultades. Ahí están los recursos personales y familiares, la participación vecinal en organizaciones, el voluntariado, etcétera. Hay una serie de aspectos que están en la vereda del frente que también nos ayudan a sobrellevar estas preocupaciones", indicó la socia fundadora de Datavoz.
"No somos unidimensionales en términos de la vida diaria, sino multidimensionales, y eso es lo que busca mostrar el estudio", remató.
Cuatro formas de vivir el riesgo dentro de un mismo país
Según la capacidad de respuesta y de los recursos que se disponen, el estudio definió cuatro grupos o formas de vivir el riesgo en el país: "desbordados", "tensionados", "frágiles" y "adaptativos".
"Los 'desbordados' tienen (un peligro de) alto riesgo y baja capacidad de respuesta en términos de contar con recursos que le permitan sobrellevarlo. Tiene los mayores temores y preocupaciones por lo que se le viene en el futuro. Están cruzados por el nivel socioeconómico, son más vulnerables", explicó Valenzuela.
En este segmento, un 82,6% declara dificultades para cubrir gastos básicos y un 44,3% ha sido víctima de delito.
Respecto a los "frágiles", correspondientes al 20% de los entrevistados, "son un grupo que tiene bajo riesgo, pero también declara baja resiliencia. Entonces, son grupos que se mueven en la cornisa o en el límite. Les surgen algunas dificultades que los puedan mover de los riesgos y pueden ser fácilmente movidos al grupo de los desbordados", describió la vocera del MRR.
Luego están los "tensionados", que "son aquellos que tienen altos niveles de riesgo y también resiliencia alta. O sea, perciben los problemas, pero declaran tener mayor capacidad de respuesta, y ese es un 21,2% de la muestra", añadió.
Por último, "están los 'adaptativos', que son los que declaran una resiliencia alta (capacidad de respuesta frente a las vulnerabilidades) y tienen riesgos bajos. Son los que están en mejor posición, porque controlan el riesgo, tienen una percepción menor de lo que les pueda ocurrir y, además, tienen una capacidad de respuesta más alta", dijo Valenzuela.
El estudio indica que un 72,4% de los encuestados podría sostener sus gastos entre uno y tres meses sin ingresos, reflejando una situación de mayor estabilidad relativa.
