Catástrofe reabre debate por normas urbanas ante la crisis climática
Panelistas de El Primer Café coincidieron en la necesidad de adaptar la planificación territorial, fortalecer la regulación de zonas de riesgo y modernizar la infraestructura.
Las recientes e históricas inundaciones que han golpeado con dureza a distintas regiones de Chile reabrieron con fuerza el debate, en El Primer Café, sobre la urgencia de una planificación urbana adaptada a la crisis climática.
El director de Rumbo Colectivo, Tomás Leighton, hizo un enérgico llamado a terminar con la construcción desregulada en zonas de riesgo y planteó que el país debe replicar el exitoso modelo de exigencia de la normativa antisísmica, pero esta vez enfocado en resistir los embates de los nuevos e intensos fenómenos hidrometeorológicos que llegaron para quedarse.
Una norma sísmica para el cambio climático
Para el analista, la experiencia histórica de Chile frente a los terremotos debe servir como la principal lección para abordar las lluvias torrenciales provocadas por la acción humana y el daño a los ecosistemas.
"Frente a eventos climáticos de esta naturaleza, deberíamos tener la misma planificación que tenemos como país y las mismas normas de construcción que ante eventos sísmicos", argumentó Leighton.
El director de Rumbo Colectivo recordó que la estricta regulación constructiva chilena frente a los temblores "es un verdadero valor que hoy se exporta a otros países", un estándar de resiliencia que se alcanzó precisamente porque "lo hemos pasado muy mal en nuestra historia".
A su juicio, el Estado debe prepararse y planificarse del mismo modo ante la emergencia climática, entendiendo que el país seguirá viviendo catástrofes de este tipo de forma recurrente.
La crisis de construir en "cualquier lado"
Leighton hizo hincapié además en el rol que ha jugado el desarrollo inmobiliario sin control sobre la geografía natural. En esa línea, defendió con fuerza el valor de la infraestructura verde, señalando que "los humedales no son un capricho porque cumplen servicios ecosistémicos fundamentales".
"Construir en cualquier lado para dar rienda suelta al crecimiento de la industria inmobiliaria es algo totalmente irracional y, en situaciones de emergencia, incluso es algo totalmente cruel", enfatizó.
El desafío urgente de la adaptabilidad urbana
A la discusión también se sumó Luis Ruz, de Democracia y Comunidad, quien coincidió en que el cambio climático es una realidad instalada y advirtió que el debate país debe ir un paso más allá de la edificación residencial.
"Una de las discusiones que no hemos hecho con profundidad es cómo somos capaces de adaptarnos a esta nueva realidad, en lo que significa no solamente la planificación urbana o cómo se construye, sino también cómo hacemos la adaptabilidad urbana", señaló.
Ruz enfatizó que la infraestructura pública en general debe transformarse para enfrentar extremos climáticos globales, recordando los letales impactos de las recientes olas de calor en Europa.
Por ello, instó a que, una vez superada la crisis inmediata del agua, se abra un diálogo impostergable sobre cómo adecuar las ciudades y la obra pública a este nuevo escenario.
El "justo equilibrio" entre ecología y economía
Álvaro Pezoa, de Ideas Republicanas, planteó que la respuesta a la crisis climática debe centrarse en la búsqueda de un "justo equilibrio" que ordene el cuidado medioambiental al bienestar y la dignidad de las personas, sin asfixiar la actividad económica.
Para el académico, la clave radica en encontrar un punto medio prudencial y político, rechazando tanto el abuso de la naturaleza como las posturas extremas que la sitúan por sobre el ser humano.
Pezoa advirtió que la planificación urbana y la regulación de suelos en Chile son hoy "muy débiles, menguadas y escasas", sustentadas en leyes antiguas que requieren una modernización urgente. En ese sentido, enfatizó que esta reforma debe abordarse como una tarea de Estado a largo plazo, que trascienda los ciclos electorales.
"Con cambios de gobierno cada cuatro años es muy difícil mantener una política nacional", señaló, haciendo un llamado a construir un consenso político transversal para diseñar una estrategia climática y urbana que no deje al país sin las armas del crecimiento económico, indispensable para el desarrollo humano.