Putin reabre conflicto con Japón al visitar las islas Kuriles
En poder desde el año 2000, el líder ruso llegó al archipiélago del Pacífico en medio de ejercicios navales.
Putin también estuvo en el crucero lanzamisiles Varyag de la Guardia Revolucionaria.
El presidente ruso, Vladímir Putin, visitó -por primera vez desde su llegada al poder en el año 2000-, las islas Kuriles en el océano Pacífico-, cuya soberanía es reclamada por Japón, provocando un conflicto diplomático con Tokio.
El viaje del jefe del Kremlin tiene lugar en el marco de su asistencia a las maniobras de la Armada rusa, donde aprovechó para denunciar la creciente presencia de la OTAN en la región.
De hecho, aseguró que el despliegue por parte de la Alianza Atlántica de nuevo armamento en la zona supone una amenaza para la seguridad de la Federación Rusa, por lo que Moscú reforzó la presencia militar en las Kuriles.
Putin se encuentra desde finales de julio en medio de una gira por Siberia y el Lejano Oriente ruso, pero nadie esperaba ni había adelantado la visita al archipiélago. El líder ruso siempre se había abstenido de encender la tensión con el gobierno japonés.
Fue el presidente Dmitri Medvédev el que decidió romper el protocolo al viajar a la zona en 2010, algo que repetiría tres veces más ya como jefe del Gobierno. Le secundó en 2021 el actual primer ministro, Mijaíl Mishustin.
Según informó el Kremlin, Putin se reunió con habitantes de la isla de Iturup (con una población de unas 7.000 personas), la más grande de las cuatro islas Kuriles del Sur, denominadas Territorio del Norte por Japón, país con el que Moscú nunca ha firmado un tratado de paz.
Con todo, el líder ruso no hizo ninguna declaración política, sino que se limitó a visitar una planta procesadora de pescado -probó el caviar local-, un hospital y una escuela, a la vista de las imágenes ofrecidas por la televisión pública.
Además de destacar que los rusos llevan en la sangre "el gen de la victoria", llamó a no olvidar a los caídos en la operación que tuvo lugar en las Kuriles en septiembre de 1945, la última gran batalla del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial.