Crisis de natalidad en Chile: las comunas donde ya mueren más personas de las que nacen

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La emigración juvenil y el envejecimiento golpean con especial fuerza a Cochamó, Portezuelo y Río Hurtado, cuyos municipios enfrentan nuevas presiones en salud, educación y cuidados.

Caracterizadas como pequeñas, rurales y con un alto grado de envejecimiento, están siendo afectadas por la baja natalidad del país, pues registran más muertes que embarazos.

 ATON (archivo)

De 2,44 hijos por mujer en 1993 a 0,99 en 2025, Chile lleva más de un cuarto de siglo sin producir los nacimientos necesarios para el reemplazo generacional, posicionándose así en el top 15 mundial.

La zona sur del país ya comienza lentamente a ser víctima de un problema que posiciona a Chile en el top 15 mundial: la baja Tasa de Fecundidad (TGF) o número de nacimentos. 

De 2,44 hijos por mujer en 1993 a 0,99 en 2025, el país lleva más de un cuarto de siglo sin producir los nacimientos necesarios para el reemplazo generacional, lo que está afectando a comunas pequeñas, rurales y con un alto grado de envejecimiento, como Cochamó (Los Lagos), Portezuelo (Ñuble) y Río Hurtado (Región de Coquimbo).

La primera constituye la situación más crítica del país. Con una tasa de crecimiento natural de -8,6, la comuna austral de 4.199 habitantes lidera la lista nacional de zonas con más muertes que nacimientos.

El alcalde de Cochamó, Francisco Donoso, explicó a El Mercurio que ni siquiera registran natalidad en sus propias estadísticas, mientras que los jóvenes emigran en busca de otras oportunidades.

"Se registran muchos adultos mayores por sobre los 80 años, pero activos todavía en sus labores agrícolas", pero no hay recambio, porque "se van dando vuelta entre los mismos vecinos, cada vez más longevos", dijo.

Soledad en las calles de Portezuelo

Más al norte, en Ñuble, el crecimiento natural negativo también golpea a Portezuelo, donde los vecinos afirmaron que es posible recorrer kilómetros sin cruzarse con nadie.

"En los sectores están quedando los adultos mayores, solitos, donde está mi casa ya es así", contó Nelly Martínez (59), presidenta de la junta de vecinos Trancoyan. "Viene ocurriendo desde hace años, cada día peor. La juventud se va a buscar una mejor vida. Se ve muy poca gente por acá, en los campos, en las plazas. Ya no hay niños", agregó.

Con un crecimiento natural negativo de -7,0 por cada mil habitantes, Portezuelo se ubica en el segundo lugar de las comunas con más muertes que nacimientos. Esto desafía a la Municipalidad -que opera con un presupuesto reducido- a reforzar la preocupación por el servicio de salud, la educación, la pobreza y la inclusión de personas con discapacidad motora y psíquica, condiciones frecuentes entre la población más envejecida.

Mismo escenario se encuentra en la Región de Coquimbo, específicamente en Río Hurtado, con una cifra del -5,9 y una población de 4.334 personas, cuyo 24,1% supera los 65 años. Es la mayor proporción entre las comunas más afectadas.

Allan Ramírez (61), presidente de la Unión Comunal de Juntas Vecinales, lo describe como "una fase de envejecimiento muy vertiginoso": "La pirámide (etnográfica) ya hace unos 10 años que está en un proceso de invertirse. La comuna hace 10 años tenía más de 1.500 matriculados en sus escuelas, y hoy no alcanzan a ser 600".

¿Y las soluciones?

Catalina Siles, secretaria ejecutiva de Chile Renace -iniciativa del Ministerio de Desarrollo Social lanzada en junio y que busca abordar el problema-, reconoció en El Mercurio la complejidad del problema.

"Un territorio donde los nacimientos caen porque se fueron los jóvenes requiere una respuesta distinta de uno donde la población joven permanece, pero posterga sus proyectos familiares. Por eso el plan incorpora una mirada territorial y no una batería única de medidas", sostuvo.

La experiencia comparada -afirmó- sugiere atender tres frentes: acceso a vivienda, disponibilidad de cuidados y condiciones de empleo y arraigo juvenil, "porque sin ellas cualquier medida orientada a la familia opera sobre una población que ya emigró", señaló.

Claudia Rodríguez, coordinadora del Centro para el Envejecimiento de la U. de los Andes, hizo un llamado a la urgencia: "Primero, (hay que) reconocer que Chile enfrenta indicadores demográficos que debemos atender ante una sociedad envejecida y con bajos nacimientos en paralelo. La ley integral de envejecimiento activo, saludable y digno debe rápidamente transformarse en política", aseveró.

Mauricio Apablaza, investigador del Centro de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (Cipem) de la U. del Desarrollo-Los Héroes, agregó que es crucial contar "con políticas integrales que capturen la heterogeneidad de cada comuna".

"Territorios envejecidos pueden constituirse como espacios de envejecimiento digno, con servicios especializados, empleo local sostenible y calidad de vida para adultos mayores que desean permanecer en sus comunidades", planteó.

"Un ejemplo determinante es la demanda de servicios de salud que requieren especialización en geriatría y tratamientos crónicos de alto costo. Esta reorientación presiona sistemas municipales con financiamiento limitado", cerró.