Alcalde Sacha Razmilic: Antofagasta ya no puede seguir ignorando las lluvias
Si bien el promedio es de 0,3 mm y hay años en que no precipita nada, en otros como 2015, 2017 y este 2026 se producen fenómenos que desatan aluviones y ponen en riesgo a la población, explicó.
La situación se agrava porque "la ciudad no está preparada": no hay sumideros en las calles ("hay que esperar que el agua se evapore") y su extensión la rodean "18 quebradas que se saturan rápidamente".
Razmilic alertó que en la capital regional hay varias quebradas sin obras aluvionales, y alrededor de ellas están instalados campamentos con viviendas irregulares.
El alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic, expresó en Cooperativa que la ciudad "ya no puede ignorar" los aluviones ni las fuertes precipitaciones, dado que -afirmó- se están volviendo frecuentes.
En medio de la jornada lluviosa que afecta al norte de Chile este miércoles, el jefe comunal indicó que "Antofagasta tiene un promedio anual de lluvias de 0,3 o tres milímetros, pero eso en años donde no llueve nada. Cada 10 años llueven 20 (milímetros)".
"Entonces, la ciudad no está preparada para las lluvias, pero tenemos que empezar a hacernos la idea, pues el 2015 y el 2017 tuvimos eventos climáticos fuertes, ambos con aluviones tanto en Tocopilla como en Taltal. La ciudad ya no puede ignorar este tipo de cosas", expresó.
"Tenemos también los eventos que se están dando en (la Región de) Atacama, por ejemplo; eso quiere decir que los frentes están entrando cada vez más al norte. Hasta ahora, como Antofagasta, nos hemos salvado un poco, pero la ciudad que no tiene sumideros de aguas lluvias, cuando caen un poco no se van, sino que se juntan, escurren y se acumulan en las zonas más bajas", aseguró Razmilic.
"Pasa por calles, casas, locales comerciales y, probablemente, mañana o pasado mañana tendremos las mismas lagunas en diferentes cruces. Uno está acostumbrado en otras ciudades de Chile a que caiga un poco de agua y se vaya en las esquinas por el sumidero, pero acá eso no ocurre. Tenemos bombas y camiones foceros para evacuar y extraer el agua; si no, hay que esperar a que se evapore solamente", detalló el alcalde de Antofagasta.
A eso se suma "el problema de las quebradas donde no hay obras aluvionales. Es muy complicado, porque en varias de ellas hay campamentos; apenas se abren a la ciudad, hay viviendas irregulares de material ligero y eso, finalmente, lo arrastra el agua, por lo que agarra más fuerza y más masa y aumenta el poder destructivo" del aluvión, alertó.