¿Las plantaciones forestales reducen la disponibilidad de agua? Qué dice la evidencia en Chile
La evidencia muestra que las plantaciones forestales pueden influir en la disponibilidad de agua, con efectos que cambian según las condiciones de cada cuenca.
En este contexto, empresas como Arauco enfrentan el desafío de gestionar y monitorear su patrimonio forestal con información territorial que permita comprender mejor esa relación y proteger las fuentes de agua cercanas.
La relación entre plantaciones forestales y disponibilidad de agua ha sido estudiada durante décadas en Chile, y la evidencia acumulada es clara en un punto: los árboles forman parte del balance hídrico de una cuenca y las plantaciones pueden influir en sus caudales. Lo que cambia de un lugar a otro es la magnitud de ese efecto.
Esa magnitud varía según factores como las precipitaciones, el suelo, la geología, la especie, la edad de los árboles y el lugar que ocupan dentro de la cuenca.
Lo que muestran los estudios hechos en Chile
En 2023, la Comisión de Desafíos del Futuro del Senado reunió antecedentes de investigadores, organismos públicos, empresas y sociedad civil en el libro "Desafío forestal para un Chile sostenible", publicado por la Biblioteca del Congreso Nacional. El documento recoge estudios del centro sur de Chile que muestran que la intercepción de lluvia y la evapotranspiración de las plantaciones o masas boscosas reducen el agua disponible para generar caudales, frente a otras coberturas como las praderas.
El trabajo también cita investigaciones que registran menores rendimientos hídricos en plantaciones que en bosque nativo, y disminuciones de caudal asociadas a la sustitución de bosque nativo por pino y eucalipto. Esto último está fuertemente ligado a la historia del suelo, ya que un gran porcentaje de las plantaciones se encuentra sobre suelos altamente degradados y, por consiguiente, con menor capacidad de almacenar agua.
Un dato territorial importante que entrega el mismo documento: estos efectos aparecen con mayor intensidad en el Maule y el Biobío que en Los Ríos. La disponibilidad de agua depende, en buena medida, del clima de cada lugar, lo que implica que no existe una respuesta única para "cuánta agua consume una plantación".
Por otro lado, el estudio "Antecedentes de la relación masa forestal y disponibilidad hídrica en Chile" (2019, Programa Hidrológico Internacional de Unesco, con investigadores de las universidades de Talca, Chile, Concepción, Austral y Arizona) profundiza en por qué es difícil entregar una respuesta simple: la cantidad de agua que usa un árbol depende de la temperatura, la humedad, el viento y el agua disponible en el suelo.
Para saber qué pasa realmente en una cuenca hay que mirar el sistema completo: lluvia, uso de la vegetación, infiltración, almacenamiento y aporte a esteros, ríos, vertientes y acuíferos, y no solo la cobertura vegetal.

Plantación versus bosque nativo: depende de cada lugar
Una pregunta frecuente es si una plantación de pino o eucalipto usa necesariamente más agua que un bosque nativo. El mismo informe de Unesco recoge 29 ensayos entre Biobío y Los Lagos: las plantaciones registraron una intercepción de lluvia de entre 18% y 35%, y el bosque nativo, entre 14% y 40%. En promedio, las pérdidas por intercepción fueron mayores en las plantaciones estudiadas, pero el rango se superpone bastante entre ambos tipos de cobertura.
Es más: otro estudio publicado en Science Direct midió la transpiración en distintas coberturas y no encontró diferencias importantes en el uso del agua.
El documento advierte, además, que muchas comparaciones enfrentan plantaciones jóvenes, en crecimiento activo, con bosques nativos adultos, lo que sesga la comparación. La especie, la densidad de árboles y el tipo de suelo también cambian el resultado. En otras palabras, la pregunta "¿quién usa más agua?" no tiene una respuesta que aplique por igual a todo el país.
Cuencas parecidas, comportamientos distintos
Uno de los ejemplos más claros del informe de Unesco viene de la Región del Biobío. Se compararon dos microcuencas con alta presencia de Pinus radiata, pendientes similares y latitudes comparables, donde una recibía 54,7% más precipitaciones que la otra. Lo esperable sería un caudal proporcionalmente mayor en la cuenca más lluviosa.
La medición mostró lo contrario: una cuenca tuvo un caudal específico medio anual cercano a 10 litros por segundo por hectárea, y la otra, cerca de 5. Los investigadores atribuyeron buena parte de la diferencia a la geología y a cómo el agua se infiltra y circula bajo tierra, no solo a la cobertura forestal.
Este tipo de hallazgo es el que hace poco útil hablar de "las plantaciones" en abstracto: dos cuencas con vegetación casi idéntica pueden comportarse de manera muy distinta por razones que no tienen que ver con los árboles.
¿Pueden las plantaciones secar pozos o vertientes?
El estudio del Programa Hidrológico Internacional de Unesco señala que la disminución de agua en vertientes, pozos o norias aguas abajo de plantaciones puede responder a varias causas a la vez, como cambios en la demanda de agua, variaciones en las precipitaciones y la forma en que el agua infiltra y circula por el territorio.
También indica que entre el 80% y el 90% de las raíces de los árboles se concentra en el primer metro de suelo, que profundidades mayores a dos o tres metros son poco habituales, pero que los árboles cercanos a cursos de agua sí pueden acceder a flujos subsuperficiales asociados a ellos.
Esto quiere decir que la cercanía entre una plantación y una fuente de agua es un antecedente real que amerita observación caso a caso, no una alarma automática, pero tampoco algo que se pueda descartar de plano sin estudiar la cuenca específica.
El contexto: menos agua disponible y más preguntas abiertas
El informe "Los bosques de Chile: pilar para un desarrollo inclusivo y sostenible", del Banco Mundial en colaboración con Conaf, identifica el alza de temperaturas y la caída de precipitaciones como factores que intensifican la sequía en el centro sur de Chile, y plantea que el sector forestal necesita adaptar sus prácticas a esa nueva realidad.
El mismo documento es explícito en algo que conviene no minimizar: el impacto de las plantaciones sobre la producción de agua sigue siendo un ámbito donde falta investigación, tarea que, según advierten los estudios, es compartida entre el Estado, las empresas y las universidades, y no algo que una sola parte pueda dar por resuelto.
¿Qué dice Arauco sobre su propio manejo?
Arauco, cuyo patrimonio forestal se concentra en varias de las regiones donde esta discusión es más relevante, informa que mantiene una red de monitoreo del ciclo hidrológico en 16 cuencas de Chile y que, a través de Bioforest, su centro de investigación, desarrolla estudios para alimentar modelos hidrológicos. Esta red monitorea caudal y precipitación de forma continua y forma parte de su Red de Monitoreo Continuo a Largo Plazo.
La empresa señala también que 29% de su patrimonio forestal en Chile, Argentina y Brasil corresponde a bosque nativo destinado a protección, conservación, restauración o manejo, y que, como parte de su manejo forestal sustentable, reporta más de 45.000 kilómetros de cursos de agua protegidos y más de 1.700 hectáreas de humedales conservadas.
En el plano comunitario, la compañía indica que, a través de su programa Desafío Agua, en marcha hace más de una década, ha apoyado a más de 55 mil personas en 49 comunas mediante 140 proyectos de Agua Potable Rural, según cifras comunicadas por la empresa en 2024. Arauco mantiene además publicado un protocolo de monitoreo de aguas superficiales como parte de su documentación de manejo forestal.
Que una empresa monitoree e invierta en investigación no equivale, por sí solo, a que su impacto hídrico sea neutro. Es una condición necesaria para gestionar el problema con seriedad, no una conclusión sobre el problema mismo.
Según explica el doctor Francisco Balocchi, jefe de Hidrología y Monitoreo de Cuencas de Bioforest-Arauco: "El monitoreo nos ayuda a observar cambios en el tiempo, pero no reemplaza el análisis caso a caso. Para entender qué explica una disminución concreta en una fuente de agua hay que mirar las precipitaciones, la geología, las aguas subterráneas, otros consumos en la cuenca y los cambios en la cobertura vegetal. No tenemos todas las respuestas, y por eso seguimos invirtiendo en monitoreo e investigación junto a universidades".
Hacia una mirada de paisaje
La investigación más reciente sobre agua y actividad forestal está llevando la discusión desde el árbol individual hacia la forma en que está organizado todo el territorio.
Estudios como "Desafío forestal para un Chile sostenible" proponen avanzar hacia paisajes en mosaico, donde convivan plantaciones, bosque nativo, matorrales, praderas, terrenos agrícolas y zonas de conservación, incorporando explícitamente el agua, el suelo y la biodiversidad en los protocolos de manejo. Arauco señala que gestiona su patrimonio bajo esa lógica de paisaje.
La evidencia reunida hasta ahora en Chile muestra que las plantaciones forestales pueden modificar los caudales y la disponibilidad de agua de una cuenca, con una intensidad que depende del clima, el suelo y su historia, la geología, la especie, la edad de los árboles y el manejo.
Todavía hay preguntas que requieren seguimiento de largo plazo, y ninguna de las partes (empresas, Estado, academia o comunidades) tiene el cuadro completo por sí sola. Construirlo requiere combinar evidencia independiente, datos públicos, mediciones de las empresas sujetas a verificación externa, y la experiencia directa de las comunidades que viven junto a estas cuencas.
Este es un contenido presentado por Arauco.