Prendas para la temporada de calor: qué usar y qué telas elegir
Vestidos, poleras y blusas livianas son claves para enfrentar los días de altas temperaturas. Te contamos qué cortes preferir, qué telas elegir y cómo cuidar tus prendas para que duren más allá del verano.
Cuando aumentan las temperaturas, escoger qué usar ya no es un tema relacionado con el estilo. Las prendas de verano tienen una función determinada: contribuir a que el cuerpo se mantenga fresco, permitir libertad de movimiento y adaptarse a diferentes actividades diarias.
El punto principal se encuentra en reparar algunos aspectos que, generalmente, suelen analizarse separadamente: el diseño de la ropa, las telas que se utilizan y la posibilidad de combinarlas unas con otras. Vestidos, faldas, shorts o prendas superiores livianas son los mejores aliados para hacer frente a los días más calurosos del año sin dejar de lado el estilo y el confort.
Vestidos: la prenda con frescura y versatilidad por excelencia
En la mayoría de los armarios pueden encontrarse, probablemente, vestidos mujer. Se trata de una prenda de única pieza que permite crear diferentes atuendos sin requerir la combinación de muchos elementos y, según el modelo, se pueden utilizar en el día a día o para momentos especiales.
Los vestidos cortos y sueltos aportan comodidad cuando las temperaturas son demasiado elevadas, ya que favorecen que el aire circule alrededor del cuerpo. Los diseños "midi", por su parte, son una buena opción para las personas buscan más cobertura y, por último, los vestidos largos que se confeccionan en tejidos livianos ofrecen movimiento, pero sin llegar a ser pesados.

La estética y el diseño siempre son factores que marcan la diferencia. Pueden encontrarse vestidos con tirantes, escotes amplios, mangas cortas o con cierto volumen. Para el día a día, pueden complementarse con zapatillas, para salir por la noche, con sandalias y con algunos complementos que modifiquen el resultado.
Poleras: las elegidas para los días cálidos
Las poleras mujer son un básico del armario en esta época del año. Una ventaja es que son simples de combinar: quedan perfectas con shorts, faldas o vaqueros livianos.
Cuando el clima es sofocante, siempre es importante tener en cuenta modelos que no sean demasiado ajustados al cuerpo. Una polera de corte recto o amplio proporciona, por lo general, más confort al usarla y evita que la tela se pegue al cuerpo.
Los colores, por su parte, se pueden usar para cambiar la estética de cualquier atuendo. Los claros y neutros dan paso a la creación de combinaciones frescas y luminosas, mientras que los estampados aportan protagonismo a cualquier prenda que se caracterice por ser simple.
Blusas: sofisticación y comodidad
Si se pretende encontrar una opción que fusione confort y sofisticación, las blusas para mujer son las ideales. Son una excelente opción para lucir en jornadas laborales, reuniones o momentos en donde otras prendas pueden resultar demasiado informales.
Las blusas perfectas para los meses de calor suelen ser aquellas que no tienen mangas o que las tienen cortas o amplias. Además, algunos diseños tienen detalles que los hacen más delicados como, por ejemplo, botones o cuellos abiertos.
Una ventaja de las blusas es que pueden variar de aspecto según los accesorios que se usen. Una neutra puede ser acompañada por un complemento bastante llamativo como, por ejemplo, un collar con piedras de colores, mientras que una estampada puede ser el punto central del resto del atuendo que se caracteriza por ser sobrio.
La elección de las telas cuando llega el calor
El tejido es elemental en los días de calor. No todos producen idéntica sensación en la piel y algunos ayudan más que otros a la ventilación o a que se evapore la humedad.
El algodón es uno de los tejidos más utilizados para los días cálidos. Es agradable al tacto y se puede presentar en diferentes prendas. Destaca por ser ligero, capaz de favorecer la circulación de aire y una buena durabilidad.
También pueden encontrarse mezclas de fibras naturales y sintéticas que pretenden lograr confort, durabilidad y simplicidad a la hora de cuidar las prendas. Cuando se trata de estas telas, es importante evaluar cómo se componen y prestar atención en el grosor y la estructura.
No existe una única tela perfecta, sino que es importante tener en cuenta el uso de la ropa. Una prenda para el trabajo o un vestido para ocasiones especiales requieren características propias y distintas.
El cuidado de las prendas es importante
Cuando aumentan las temperaturas, el sudor y el uso habitual de las prendas, junto con la exposición a la luz solar puede derivar en un desgaste de las mismas. Por este motivo, seguir las indicaciones a la hora de lavarlas es fundamental para la conservación de las telas como de su forma.
En algunos materiales como el lino, por ejemplo, las arrugas son una característica principal, por lo que no es necesario que se intente planchar demasiado la prenda para que las mismas desaparezcan. En otra ropa, la utilización de programas de lavado correctos y evitar temperaturas elevadas también puede ayudar a alargar la vida útil.
Por último, se aconseja dejar que la ropa se seque adecuadamente antes de ser guardada y no mantenerlas húmedas durante mucho tiempo.
Las prendas para el verano o los meses cálidos son capaces de fusionar practicidad, confort y estilo sin la necesidad de reemplazar todo el contenido del armario. Todas las prendas brindan distintas alternativas para hacer frente a las altas temperaturas y pueden combinarse de modo que siempre los atuendos se vean originales y personales.
Elegir los tejidos, el corte y prever el uso que se le dará a cada prenda es fundamental como elegir el diseño que mejor se adecúe al gusto y estilo de cada persona.

Un buen armario de verano no queda definido por el número de prendas, sino por la capacidad que tenga cada pieza para ajustarse a las condiciones climáticas, a las actividades que se realizan a diario y a la personalidad de quien las luce.
Este es un contenido presentado por Julieta Guerrero.