El senador de RN Alberto Espina afirmó que la renuncia de Miguel Otero a la embajada de Chile en Argentina se debió a la presión de la izquierda, que estuvo siempre "mordiendo sus tobillos".
"El nivel de hostigamiento y de persecución que la izquierda hizo como lo hace siempre fue contumaz y eso en definitiva es un obstáculo para que él pudiera desempeñar adecuadamente su función", afirmó Espina.
El parlamentario, sobrino de Otero, aseguró que "un embajador que tiene la izquierda encima como perro bulldog mordiéndole los tobillos todo el día no es bueno para la relación de Chile con Argentina".
Añadió que el ahora ex embajador "tiene una opinión política respecto al pasado de Chile que la tiene mucha gente en la derecha chilena y es respetable, porque la izquierda no tiene el monopolio de la verdad en Chile".
Alberto Espina aseguró además que la renuncia del diplomático "es un acto de nobleza que lo destaca" y enfatizó que "su decisión despeja un conflicto que se había estado arrastrando por mucho tiempo".
Por su parte, el ex canciller Ignacio Walker aseveró en Lo Que Queda del Día que "un embajador no habla a título personal, no da opiniones personales, ni siquiera representa al Gobierno, como lo hacen los ministros, sino que al Estado de Chile" por lo que afirmó que el haber presentado la renuncia fue "la decisión correcta".
El senador de la UDI y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Hernán Larraín, comentó en Cooperativa que "el canciller y el vicecanciller lo defendieron (al diplomático) en el sentido de que se trataban de opiniones personales que no comprometían al Gobierno", por lo que "no hubo ninguna quitada de piso al embajador Otero".