Tragedia causada por huracán "Katrina" reflotó tema del racismo en EE.UU.

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Autor: Cooperativa.cl

Bush movilizó a su Gabinete para tratar de mostrar que la reacción tardía ante la emergencia no fue producto del racismo, como sostienen muchos críticos a la gestión de la Casa Blanca.

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La devastación de Nueva Orleans, además de muerte y desolación que afecta especialmente a los negros, trajo como efecto colateral una polémica respecto de la integración racial de los afroamericanos al interior de la sociedad estadounidense.

 

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, trata de frenar ahora las críticas de quienes le acusan de no haber actuado antes para ayudar a las víctimas del huracán "Katrina" por tratarse, en su mayoría, de negros, y encima, de negros pobres.

 

Varios miembros de su gabinete se han movilizado ya para contrarrestar esta apreciación y se han reunido con líderes de la comunidad negra para subrayar que no se hay diferencias por asuntos de raza en las tareas de rescate.

 

"Creo que querían intentar disipar cualquier tipo de noción de que a la administración no le importa la gente afroamericana", explicó al término de la reunión el congresista demócrata de Maryland Elijah Cummings.

 

En su opinión, "muchas personas de la comunidad afroamericana, y otros, comparten la visión de Bush", en el sentido de que los resultados de las operaciones de emergencia han sido "inaceptables".

 

El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, y el de Vivienda, Alphonso Jackson, entre otros, les explicaron la marcha de las operaciones e intercambiaron con ellos puntos de vista sobre posibles medidas a adoptar con miras al futuro, según Cummings.

 

El vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, dijo que en la reunión se intentó encontrar fórmulas para trabajar con grupos comunitarios o religiosos para satisfacer las necesidades de las víctimas más a largo plazo.

 

Pero la cita coincidió con las crecientes críticas al Gobierno de Bush, al que primero acusaron de actuar tarde, mal y, en opinión de los negros, con racismo.

 

El primero en poner el dedo en la llaga fue el cineasta Michael Moore, eterno crítico de Bush, quien en una carta abierta arremetía contra la respuesta del Gobierno a la crisis y lo achacaba tanto a la disminución de la capacidad de Estados Unidos causada por las guerras, como a que los damnificados, mayormente, eran negros.

 

"Vamos que ¡son negros!, quiero decir. No es como si esto hubiese ocurrido en Kennebunkport", en alusión al lugar donde la familia Bush tiene una residencia de verano junto al mar, en el estado de Maine.

 

El reverendo y activista de los derechos humanos, Jesse Jackson, fue también uno de los más duros con el presidente.

 

Además de calificar de "incompetente" la respuesta de Bush aseguró que en EE.UU. "hay una indiferencia histórica con el dolor de los pobres y los negros".

 

Jackson atacó también al mandatario por no haber elegido a negros para dirigir las labores de rescate, aunque el responsable de los militares en Nueva Orleans, el teniente general Russell Honoré, es negro y lo está haciendo bien, a juzgar por las declaraciones de las autoridades locales.

 

El alcalde de la ciudad, Ray Nagin, -afroamericano- que fue uno de los más críticos con la respuesta del Gobierno federal y llegó a utilizar públicamente lenguaje inapropiado, no sólo ha hecho una excepción con Honoré en todas sus declaraciones sino que incluso le ha definido como el 'John Wayne' que se necesitaba para poner orden.

 

En su arremetida a favor de los negros, Jesse Jackson, que se trasladó a Nueva Orleans, culpó también a los medios de comunicación porque, según él, "criminalizan a la gente de Nueva Orleans" al mostrar continuamente imágenes de negros robando y saqueando establecimientos.

 

Además del reverendo, los líderes negros del Congreso de EE.UU. han dejado patente su malestar y se han llegado a declarar "avergonzados" de ser estadounidenses.

 

Los miembros del Caucus Negro (grupo de legisladores negros) exigieron justicia y denunciaron la influencia del factor 'color' en la reacción tardía del Gobierno.

 

Según la legisladora demócrata de Ohio, Stephanie Tubb Jones, no se trata de un problema racial sino de "un problema de clases (...) porque la gente con dinero logró salir (de la zona de desastre), y la gente pobre es la que ahora sufre".

 

La única persona de raza negra del Gobierno, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, intentó desmontar estos argumentos al asegurar que no cree que "la gente pueda decidir esto en base al color".

 

"No somos así", dijo Rice, quien este domingo recorrerá las partes asoladas por Katrina en su estado natal, Alabama. Simplemente, no lo cree porque, dijo "los estadounidenses no quieren ver sufrir a estadounidenses". (EFE)

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