Torturas: Codepu enfatizó que hacer justicia es parte de la reparación

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Autor: Cooperativa.cl

La presidenta del organismo de DD.HH. afirmó que no se trata de inicia una "cacería de brujas" contra los responsables de los apremios ilegítimos, sino que enfrentar de verdad "un problema moral".

La neurosiquiatra Paz Rojas, presidenta de la Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo (Codepu), consideró que hacer público el nombre de quienes torturaron durante la dictadura militar, así como su puesta a disposición de los tribunales, tiene que ver con la reparación a las víctimas y con el enfrentar como país hechos marcados por una "violencia radical".

 

"Es muy difícil curar las heridas exclusivamente desde una perspectiva médica y sicológica cuando lo que la persona vivió es un crimen", afirmó la profesional.

 

En conversación con El Diario de Cooperativa, Rojas explicó que "no pensamos en hacer un juicio popular. Nuestra institución es una de las instituciones que lleva querellas por torturas desde hace más de tres años, llevamos 11 querellas por torturas en los tribunales".

 

"Aquí hay un problema moral, que hay que llegar al fondo. No es una cacería de brujas, cuando se ha vivido en una sociedad crímenes y se ha llegado a estar frente a un mal, al mal radical, la sociedad lo único que puede hacer es encontrar una verdad integral, no una verdad parcial, hacer justicia, conducir en justicia a los responsables, con el fin de reparar, y reparar en toda su magnitud", detalló.

 

Por ello, la titular del Codepu señaló que "Chile tiene la oportunidad histórica de buscar" a los responsables y expresó que "no se puede pensar tan fácilmente en reconciliación si no somos capaces de llegar el fondo del problema".

 

Desde el punto de vista médico, añadió Rojas, "cuando uno habla de crimen, siempre habla de una víctima y un victimario, y el crimen en el campo de las ciencias médicas está muy mal definido", por lo que es difícil dimensionar el daño causado a las víctimas de apremios ilegítimos.

 

La médico concluyó que las características del "síndrome de estrés postraumático" son limitadas para "describir en toda su magnitud lo que significó estar en manos de una persona que tenía todo el poder para destruirla, para abusarla".