Bush comparó II Guerra Mundial con la actual lucha por la democracia
Al rendir tributo a los soldados estadounidenses caídos en el conflicto bélico mundial el mandatario afirmó que "la libertad es un derecho que corresponde a cada persona".
El presidente George W. Bush rindió un homenaje a los soldados de su país muertos en la II Guerra Mundial, en una emotiva ceremonia desarrollada en el cementerio estadounidense-holandés de Margraten.
En un breve discurso el mandatario del país norteamericano afirmó que "no hay una fuerza más poderosa que la libertad, y no hay soldado que luche mejor que el que lo hace por la libertad".
Bush trazó un paralelo entre quienes combatieron por la libertad en el conflicto mundial que culminó hace 60 años y quienes buscan ahora la democracia en Irak, Afganistán, Georgia, Ucrania o Líbano.
Agregó que los dictadores de la época pensaron que "la democracia era demasiado blanda como para sobrevivir", pero que se llevaron una sorpresa al descubrir la tenacidad de quienes defendieron los ideales de la libertad.
"La libertad es un derecho que corresponde a cada persona", aseguró Bush ante un público compuesto por un centenar de veteranos estadounidenses y holandeses y miles de residentes de la región.
Cuando esa esperanza "se convierta en realidad para todos, será gracias a los sacrificios de una nueva generación, de hombres y mujeres tan altruistas y tan dedicados a la libertad como aquellos a quienes hoy rendimos homenaje", señaló.
El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, también comparó el mal que hace 60 años representó el nazismo y el que hoy inflige el terrorismo.
"Seguiremos combatiendo la injusticia y la opresión", prometió Balkenende, quien aseguró que los ideales de "la libertad y la democracia nos unen, y cada día debemos recordar que no podemos dar por hecha la libertad".
Cerca de 8.300 soldados estadounidenses están enterrados en el cementerio de esta pequeña localidad holandesa, donde aún se recuerda con simpatía a los militares que ayudaron a liberar el país en 1945 y donde los ciudadanos se encargan personalmente de cuidar las tumbas de los caídos.
Tras la ceremonia, Bush emprendió viaje a Moscú, donde la noche de este domingo se reunirá con el presidente ruso, Vladimir Putin, antes de participar en las celebraciones del sexagésimo aniversario del final de la guerra. (EFE)