Líderes mundiales recordaron en Moscú el sacrificio de Rusia en la Segunda Guerra

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Autor: Cooperativa.cl

Los presidentes de Rusia y EE.UU., Vladimir Putin y George W. Bush, y los líderes de potencias derrotadas como Alemania y Japón, entre otros, participaron en la vistosa ceremonia realizada en la Plaza Roja.

La comunidad internacional reconoció en Moscú el sacrificio de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial durante un vistazo desfile militar en la Plaza Roja dentro de los actos del 60º aniversario de la derrota del nazismo. Más de 50 jefes de Estado y de Gobierno invitados por el presidente ruso, Vladimir Putin, asistieron a la ceremonia.

 

La ceremonia, que duró una hora, fue marcada por las campanadas del Kremlin y contó con la presencia también de las potencias derrotadas como Alemania y Japón, que enviaron al canciller Gerhard Schröder y al primer ministro Junichiro Koizumi.

 

Una réplica de la bandera soviética con la hoz y el martillo que ondeó en el Reichstag alemán el 1 de mayo de 1945, dio comienzo al desfile que abrió minutos después el ministro ruso de Defensa, Serguei Ivanov, en un automóvil descubierto frente a varias unidades militares rusas.

 

En total, más de 7.000 soldados y oficiales y cerca de 2.500 ex combatientes rusos de la contienda participaron en la parada militar.

 

Putin felicitó en su discurso a los veteranos de la Segunda Guerra Mundial y al conjunto de Rusia por el 60 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, al tiempo que subrayó que las victorias más decisivas de la contienda se produjeron en territorio de la Unión Soviética.

 

Coraje de los europeos

 

El mandatario ruso tomó la palabra al inicio de la ceremonia para hacer hincapié en que los "eventos más brutales y decisivos del drama y resultado" de la guerra se desarrollaron en la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

 

"El resultado de las batallas de Moscú y Stalingrado, el incondicional levantamiento del sitio de Leningrado, los éxitos en Kursk y Dnieper, determinaron el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Liberando Europa y luchando por Berlín, el Ejército Rojo llevó a un final victorioso de la guerra", señaló.

 

Putin dejó claro que su país nunca quiso "dividir" la victoria entre ellos y el resto de países victoriosos. "Siempre recordaremos la ayuda dada por los Aliados, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros aliados y antifascistas alemanes e italianos. Hoy, pagamos tributo al coraje de todos los europeos que resistieron al nazismo", prosiguió.

 

En cualquier caso, indicó que los rusos mantendrán en el recuerdo a la Unión Soviética perdió a "decenas de millones de personas" en la guerra, concretamente alrededor de 26 millones. "Hubo representantes de todos los grupos étnicos de la antigua Unión Soviética entre los soldados que murieron en los campos de batalla", aseveró.

 

El presidente ruso hizo un llamado a preservar el orden mundial "basado en la seguridad, la justicia y una nueva cultura de relaciones que impida la repetición de guerras calientes o frías".

 

Una vez concluido el desfile, los mandatarios mundiales se dirigieron a pie a la Tumba al Soldado Desconocido que se encuentra en una de las murallas del Kremlin para hacer una ofrenda floral en recuerdo de las víctimas soviéticas de la guerra.

 

El protocolo ruso dispuso en la ofrenda que los principales responsables internacionales estuvieran junto a Putin, empezando por el presidente estadounidense, George W. Bush.

 

Tras ello, todos ellos se dirigieron al Gran Palacio del Kremlin para asistir a la recepción ofrecida por las autoridades rusas.

 

Medidas de seguridad

 

El Gobierno ruso organizó los fastos del Día de la Victoria con excepcionales medidas de seguridad que obligaron a los moscovitas y curiosos a no poder entrar en la Plaza Roja de forma anónima, tal y como era el caso durante la época soviética.

 

La Policía local y el Ejército realizaron frecuentes controles de seguridad y cerraron el tránsito en una amplia zona del centro de la ciudad. El centro de la capital quedó cerrado gran parte del domingo y del lunes, con la mayoría de las estaciones de metro clausuradas y con la entrada a algunas calles sometida a previa detección de metales.

 

La Fuerza Aérea rusa trabajó desde el pasado domingo 8 en la dispersión de nubes mediante bombas de nitrato de plata, con el fin de que la lluvia no estropease las celebraciones en torno a Moscú. Pese a la gran cantidad de nubes, finalmente no llovió durante las celebraciones.