Fármacos falsificados aumentaron en 800 por ciento, según EE.UU.
La Agencia Estadounidense para el Control de los Medicamentos (FDA), confirmó que las alteraciones crecieron considerablemente entre 2000 y 2006.
El número de los fármacos falsificados aumentó un 800 por ciento entre los años 2000 y 2006, según datos de la Agencia Estadounidense para el Control de los Medicamentos (FDA).
En la última publicación de la revista The Lancet, la FDA señaló que "en los países en vías de desarrollo, donde los sistemas reguladores de los medicamentos son poco rigurosos o inexistentes, se estima que entre el 10 por ciento y el 30 por ciento de estos productos son falsificados".
Tras el escándalo de la Heparina contaminada en 11 países, que causó la muerte de 81 personas en abril pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de que los fármacos falsificados "suponen un problema creciente y global frente al que hay que tomar medidas".
La OMS explicó que el problema es cada vez más difícil de combatir, porque los falsificadores usan técnicas muy sofisticadas que logran pasar sin dificultad los controles.
Los métodos utilizados para adulterar los fárcamos varían de unos productos a otros, pero la tiza y las sustancias químicas, algunas de ellas mortales, son de las más usadas.
Los envases y las letras de los medicamentos son tan idénticos a las originales, que a simple vista es imposible determinar que se trata de una falsificación.
Millones de dólares en juego
El Centro para las Medicinas y el Interés Público de EE.UU. estimó que la venta de fármacos falsos alcanzará un volumen de negocio cercano a los 75.000 millones de dólares en 2010.
La Asamblea Mundial de la Salud adoptó una resolución contra la falsificación de fármacos en 1988 y, sólo en 2006, el organismo presionó para que la teoría y el compromiso se llevara a la práctica.
No obstante, la OMS reconoció que la mayoría de sus estados miembros está haciendo muy poco para acabar con este negocio.
De hecho, en muchos países, la falsificación de medicinas no está considerada como un delito o las penas para los culpables son bastante blandas.
La revista The Lancet concluyó que las autoridades deberían trabajar en colaboración con las aduanas, la policía, los científicos, los profesionales sanitarios, la OMS e, incluso, la Interpol, para mejorar su lucha contra la falsificación.
Asimismo, la publicación indicó que la industria farmacéutica tendría que bajar los precios de sus productos en los países más pobres. (Agencias)