Los chilenos le tienen terror a la muerte, según estudio
Tratamos de no hablar del tema.
Hacemos los ritos funerarios lo más cortos posibles.
Evitamos que los niños no se enteren de una pérdida.
Los chilenos le tienen terror a la muerte. Esta es la principal afirmación de un estudio que está realizando la Sociedad Chilena de Sicoterapia Constructivista, en conjunto con científicos extranjeros, que tiene como objetivo principal saber cómo enfrentamos el duelo.
La investigación, dirigida por el sicólogo y director de la sociedad, Marco Antonio Campos, está basada en el testimonio de 500 santiaguinos, de diferentes edades y sexos, que han sufrido la pérdida de un ser querido.
Las primeras conclusiones, que reflejan nuestra idiosincrasia en relación a este tema, afirman que la muerte se trata de eludir de todas la maneras posibles.
"Tratamos de no hablar de la muerte, evitando el tema inminentemente; los ritos funerarios se hacen lo más cortos posibles; se hace todo lo posible para que los niños no se enteren y está la creencia de que se debe olvidar lo antes posible el duelo", afirmó a %b%Cooperativa.cl%b% Marco Antonio Campos.
Según el especialista, académico de la Universidad Central, también las personas piensan que el dolor va a pasar rápidamente, existiendo la tendencia de olvidar rápido al ser querido.
Estas actitudes se explican por el temor a nivel cultural que existe sobre la muerte y a rehacer la vida después de una pérdida.
Por ejemplo, tras la muerte de un hijo, existe un factor inhibidor de quedar embarazada nuevamente por miedo a experimentar la misma experiencia.
"El duelo y la pérdida son temas de alto interés social, tan inevitables como la muerte misma y que traen consecuencias en todos los niveles de nuestra existencia. Por ello, es esencial conocer y asumir estas experiencias, para poder transformarlas en una oportunidad que nos permita volver a darle un sentido a nuestra propia identidad", destacó el experto.
Es verdad, se puede morir de pena
Aunque muchas personas piensen que morirse de pena es sólo un mito, la verdad es que este hecho es totalmente factible.
El sicólogo afirma que "cuando se ha muerto un hijo o el cónyuge, las pérdidas más dolorosas y difíciles de sobrellevar, es muy posible morirse de pena".
Esto sucede porque el sistema sicoinmunológico se deprime, lo que conlleva a una baja de defensas que hace a las personas más vulnerables frente a enfermedades.
"Estudios han comprobado que un estado depresivo, a cualquier edad, puede generar enfermedades como cáncer", señala Campos.
Es por esto que se puede explicar casos en que una pareja, formada por ancianos, al morir uno, pocos meses después fallece el otro.
Hay que recurrir a tratamiento
La incredulidad y la desorientación son los principales sentimientos que afloran en una situación de pérdida.
Datos provenientes de distintos estudios sobre el duelo señalan que las muertes traumáticas pueden llegar a producir en los familiares de la víctima cuadros sicopatológicos como estrés postraumático y depresión.
Por ellos, según el experto, es muy importante recurrir, si es necesario, a un profesional que pueda apoyar con una sicoterapia.
"El duelo no se soluciona con medicamentos. Es un proceso que hay que vivir y tratar, el cual puede durar hasta cinco años, sobre todo en el caso de padres que han perdido a sus hijos", explica Campos.
"No se cura como una herida en la piel. Las personas que pierden a un ser querido, sus vida cambian para siempre", agrega.
Entre las recomendaciones que da el sicólogo para quienes están viviendo un duelo, es que los familiares o amigos no le digan lo que tienen que hacer o que el dolor va a pasar; abrirse a la nueva experiencia emocional y pedir ayuda médica, sobre todo si tienden a aislarse o encerrarse.
Charla gratuita mañana
Por otra parte, quienes deseen ahondar en el tema, este viernes 11 de julio el sicólogo clínico y Marco Antonio Campos dictará la charla gratuita "Pérdida, duelo y transformación", con el objetivo de brindar apoyo y herramientas a las personas que enfrentan la experiencia de la muerte de un ser querido.
La conferencia a las 19:00 horas en el Campus Vicente Kovacevic I de la Universidad Central, Santa Isabel 1186, Santiago Centro.(