Gabinete de Kast: Oficialismo critica "conflictos de interés", "traiciones" y presencia de defensores de Pinochet
El Frente Amplio y el PPD cuestionaron que figuras de la élite empresarial lideren carteras clave como Cancillería y Economía.
La designación del militante radical Jaime Campos en Agricultura fue tildada de "agresión institucional" por su propio partido.
El anuncio del primer gabinete del Presidente electo, José Antonio Kast, ha desatado una ola de críticas inmediatas por parte del actual oficialismo.
Los cuestionamientos se centran principalmente en tres ejes: la fuerte presencia de la élite empresarial en carteras clave, el pasado jurídico de algunos ministros ligado a la defensa del fallecido dictador Augusto Pinochet (1973-1990) y la sorpresiva inclusión de figuras vinculadas a la ex Concertación, lo que ha generado tensiones internas en los partidos de la base gubernamental saliente.
Uno de los flancos más sensibles es el de Relaciones Exteriores, donde se nombró a Francisco Pérez Mackenna. El futuro canciller, histórico brazo derecho del grupo Luksic y ex gerente general de Quiñenco, deberá renunciar a una veintena de directorios en empresas como CCU, Banco de Chile y Enex.
Desde el Frente Amplio -partido del Presidente saliente, Gabriel Boric-, el hoy diputado y senador electo Diego Ibáñez advirtió que "la élite empresarial queda muy instalada en Economía, en Hacienda, en Relaciones Exteriores y ahí el riesgo que se pueden ver son eventuales conflictos de interés. Ahora, ojalá escuchen a las pequeñas empresas y a los trabajadores".
En la misma línea, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, ha sido objeto de reparos por su trayectoria netamente gremial y empresarial, habiendo ejercido recientemente como vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC).
El senador saliente y timonel del Partido por la Democracia (PPD), Jaime Quintana, subrayó que "el tránsito de regulado a regulador puede originar conflictos de interés; es algo que no se declara a priori, pero se puede dar con el paso del tiempo".
Dudas en Seguridad
La designación de la exfiscal de Tarapacá, Trinidad Steinert, en el Ministerio de Seguridad también generó ruido. Aunque algunos sectores valoran sus credenciales contra el narcotráfico, otros critican el salto directo desde un órgano autónomo como el Ministerio Público a un cargo político.
Los sectores más duros de la futura oposición cuestionan si hubo conversaciones previas durante su ejercicio como persecutora regional, lo que podría haber desdibujado la independencia de la fiscalía frente al poder político.
La "traición" de Jaime Campos
Sin embargo, el nombramiento que mayor indignación causó en el oficialismo es el de Jaime Campos en Agricultura. El militante del Partido Radical, de 72 años, ya ocupó carteras en los Gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.
Su regreso al Ejecutivo de la mano de Kast fue calificado como una "agresión" por la dirigencia radical.
"Lamentamos profundamente que el Presidente electo haya hecho caso omiso a la posición del Partido Radical y lo lamentamos porque lo consideramos como una agresión a la institucionalidad del partido, no un gesto hacia el Partido Radical. También con vergüenza vemos cómo uno de nuestros militantes es designado y acepta esa nominación", manifestó el timonel, Leonardo Cubillos.
Campos, fiel a su estilo polémico, respondió tildando al Partido Radical de "partido en extinción" y descartó renunciar a su militancia.
"Soy radical desde mucho antes que los actuales dirigentes del partido. No sé si un partido en extinción tendrá facultades legales para hacerlo (llevarlo al Tribunal Supremo)", espetó el futuro ministro.
La figura de Campos arrastra además una herida abierta en la izquierda: su negativa a firmar el decreto de cierre del penal Punta Peuco durante las últimas horas del segundo Gobierno de Bachelet en 2018.
El senador socialista Tomás de Rementería lo acusó de ser un "traidor", mientras que el propio Campos ha arremetido contra la Administración Boric, calificándola como "el peor Gobierno desde el retorno a la democracia", marcando una distancia total con sus antiguos aliados.
Vínculos con Pinochet
El área de Justicia y Derechos Humanos también enfrenta reparos éticos por el pasado profesional del futuro ministro Fernando Rabat. Se le cuestiona haber formado parte del equipo jurídico que defendió a Pinochet en casos como el del Banco Riggs, que involucró cuentas secretas y evasión tributaria.
Organizaciones de derechos humanos han manifestado su alerta ante este perfil, sumado al de Fernando Barros en Defensa, quien fuera vocero de la defensa del otrora dictador en Londres en 1998.
Desembarco de Rincón
Por otro lado, la nominación en el Ministerio de Energía de la senadora Ximena Rincón, timonel de Demócratas y -al igual que Jaime Campos- exministra de la Concertación, ha causado desconcierto en ambos sectores.
Mientras en la izquierda se le cobra su paso definitivo a la derecha, en el sector más conservador del Partido Republicano aún miran con recelo su incorporación, recordando los roces que tuvo con Kast durante la campaña presidencial cuando apoyaba a Evelyn Matthei (UDI); y el rol que cumplió hace una década, siendo ministra Segpres de Bachelet, en la reforma que puso fin al sistema electoral binominal.
Pese al tono crítico general, algunas voces han optado por la moderación. El jefe de la bancada de diputados de la Democracia Cristiana (DC), el diputado Héctor Barría, hizo un llamado a la cautela, pidiendo "dar tiempo al nuevo Presidente y a sus ministros (para) que desarrollen su trabajo como corresponde y, luego, si hay algún desacierto, por supuesto que seremos críticos y haremos una oposición, pero siempre constructiva".
Mensajes de ministros salientes
Finalmente, el traspaso de mando comienza a configurarse. Ministros salientes como Luis Cordero (Seguridad) y Camila Vallejo (Segegob) han instado a sus sucesores a administrar el "ego" y actuar con "sabiduría y templanza" ante lo ingrato de la gestión pública.
Con el gabinete de Kast ya desplegado, el foco se traslada ahora al nombramiento de las subsecretarías y cargos en empresas estatales como Codelco, donde se terminará de definir el sello del nuevo Gobierno.