Estudio en EE.UU. asocia cercanía a centrales nucleares con mayor mortalidad por cáncer
La investigación detectó tasas más altas en condados próximos a plantas operativas, aunque no demuestra un vínculo entre estos factores.
Expertos advierten limitaciones metodológicas y llaman a no extrapolar los resultados sin medir directamente la exposición a radiación.
Según la investigación, más de 6.000 muertes anuales por cáncer podrían estar asociadas a la cercanía de plantas nucleares.
Un estudio en Estados Unidos detectó que los condados más cercanos a centrales nucleares operativas registran mayores tasas de mortalidad por cáncer, aunque los autores subrayan que los hallazgos no permiten establecer una relación de causa y efecto.
La investigación fue publicada en la revista científica Nature Communications y liderada por la Harvard T.H. Chan School of Public Health.
Se trata del primer análisis del siglo XXI que examina de manera integral todas las centrales y condados del país bajo el concepto de "proximidad continua", es decir, considerando el impacto acumulativo de todas las plantas cercanas y no solo de una instalación específica.
Metodología y datos
Los investigadores analizaron la mortalidad por cáncer entre 2000 y 2018 utilizando modelos estadísticos avanzados. Los datos sobre ubicación y operación de centrales —incluidas algunas en Canadá— provinieron de la U.S. Energy Information Administration, mientras que las cifras de mortalidad fueron obtenidas de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC).
El análisis consideró variables como nivel educacional, ingresos del hogar, composición racial, temperatura promedio, humedad relativa, prevalencia de tabaquismo, Índice de Masa Corporal (IMC) y distancia al hospital más cercano.
Más riesgo en adultos mayores
El estudio estimó que cerca de 115.000 muertes por cáncer en el período —unas 6.400 al año— podrían atribuirse a la proximidad a centrales nucleares. La asociación fue más marcada en adultos mayores.
"Nuestro estudio sugiere que vivir cerca de una central nuclear puede conllevar un riesgo de cáncer mensurable, el cual disminuye con la distancia", afirmó el autor principal, Petros Koutrakis, profesor de Salud Ambiental.
Koutrakis agregó: "Recomendamos realizar más estudios, especialmente ahora que la energía nuclear se promueve como una solución limpia frente al cambio climático".
Los autores reconocen que el trabajo no incluyó mediciones directas de radiación y asumió un impacto equivalente para todas las centrales.
Cuestionamientos de expertos
Desde la comunidad científica surgieron reparos y Jim Smith, profesor de Ciencias Ambientales de la University of Portsmouth, afirmó que el estudio "no aporta ninguna prueba" de una relación causal entre la radiación y la mortalidad por cáncer, cuestionando además que no se haya medido la dosis real emitida por las centrales ni cómo esta varía según la distancia.
En la misma línea, Richard Wakeford, profesor honorario de Epidemiología en la University of Manchester, advirtió que los condados estadounidenses son áreas geográficas muy extensas —de hasta 200 kilómetros— para analizar supuestos efectos de proximidad, lo que puede generar problemas de interpretación típicos de estudios "ecológicos".
Amy Berrington de Gonzalez, del Centro de Ensayos y Ciencia de Datos de Población en Londres, apuntó que no se diferenciaron tipos específicos de cáncer, pese a que algunos están más vinculados a la radiación. "Si estos hubieran aumentado, eso habría proporcionado más pruebas de que los hallazgos se debían a la radiación", indicó.
Los especialistas coincidieron en que los resultados no deben extrapolarse sin cautela, ya que podrían existir otras explicaciones para el aumento observado en la mortalidad por cáncer en torno a estas centrales.