Osos polares sobreviven la reducción del hielo cambiando su dieta y hasta suben de peso
El Instituto Noruego detectó un aumento de masa corporal en ejemplares estudiados desde el año 2000: "Fue una sorpresa".
Este hallazgo no implica una recuperación global de la especie, aún considerada vulnerable.
Ambientalistas advierten que la explotación de gas y petróleo -e incluso la situación geopolítica de Groenlandia- pueden influir sobre el futuro de los osos polares.
Catalogado como "vulnerable" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el oso polar ha sorprendido a científicos tras detectarse un aumento en su peso y condición corporal en algunas zonas del Ártico, lo que evidencia su resiliencia ante cambios ambientales.
Estos mamíferos pueden cazar todo el año y soportar largos periodos sin alimento; sin embargo, el derretimiento temprano del hielo y su formación tardía dificultan el acceso a presas, lo que expertos de World Wide Fund for Nature advierten que podría llevarlos a condiciones críticas.
Actualmente se estima que la población mundial de estos animales fluctúa entre 22 mil y 35 mil individuos, aunque algunos—especialmente en el sur de su área de distribución y hembras con crías— presentan problemas de desnutrición.
El caso de Svalbard
El estudio del Instituto Polar Noruego publicado en la revista Scientific Reports analizó la población de osos del archipiélago de Svalbard y detectó que los ejemplares han aumentado su masa y grasa corporal desde el año 2000.
"El aumento de la condición física durante una pérdida significativa de hielo marino fue una sorpresa", reconoció el investigador principal Jon Aars.
Según el estudio, la clave estaría en un cambio en la dieta: además de focas anilladas, los osos ahora consumen renos, morsas e incluso huevos de aves, buscando en tierra firme lo que ya no encuentran en el hielo.
Cambios que aún generan dudas
El biólogo Andreas Fahlman, de la Fundación Oceanogràfic de Valencia, advierte: "Esto no se puede entender como una adaptación genética, sino como un cambio de alimentación, aunque tampoco se puede afirmar que sea una dieta buena".
El especialista agregó que el aumento de peso puede ser un indicador positivo en algunas poblaciones, pero no permite concluir que la especie esté mejorando a nivel global, por lo que se requieren más estudios.
Amenazas que persisten
Además del retroceso del hielo marino, organizaciones ambientales advierten otros riesgos para la especie, como la expansión de la explotación de gas y petróleo en el Ártico y el aumento del tráfico marítimo, que eleva el riesgo de derrames y la perturbación humana en el hábitat de los osos.
En el ámbito geopolítico, también influyen los intereses estratégicos de distintas potencias en la región, incluyendo el debate sobre el futuro de Groenlandia.
Una de las pocas amenazas que han disminuido es la caza furtiva, tras la firma del Acuerdo Internacional para la Conservación del Oso Polar de 1973, que prohibió la caza comercial de la especie.