"Súper niño" y no "niño Godzilla": Meteorólogo advirtió un invierno "medianamente lluvioso"

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Redacción Cooperativa

Eduardo Sáez aseguró, en Una Nueva Mañana, que podría generar eventos similares a las inundaciones registradas en 2023, con ríos atmosféricos más intensos.

 ATON (referencial)

El "Niño Godzilla" corresponde a un apodo utilizado en 2014 y que no describe adecuadamente el escenario actual.

El meteorólogo de Chilevisión Noticias, Eduardo Sáez, descartó en Una Nueva Mañana el uso del término "Niño Godzilla" para describir el fenómeno que podría desarrollarse este año y explicó que, desde el punto de vista técnico, se trataría de un "Súper Niño", asociado al aumento de la temperatura del mar.

El especialista precisó que la denominación "Niño Godzilla" corresponde a un apodo antiguo, utilizado en 2014 por un científico en Estados Unidos, y que no describe adecuadamente el escenario actual.

Sáez detalló que el fenómeno se define por el alza de la temperatura superficial del océano, señalando que "si sube sobre un grado respecto al promedio ya podríamos hablar de un súper Niño", mientras que los modelos proyectan que podría alcanzar hasta 1,5 grados hacia fines de año.

Respecto a sus efectos, advirtió que un aumento mayor -cercano a los dos grados- podría provocar condiciones similares a las registradas entre 2023 y 2024, con lluvias intensas y eventos asociados a ríos atmosféricos de alta categoría, que generaron inundaciones en la zona centro-sur.

"Al generar mayor evaporación, hace que los ríos atmosféricos sean de categoría 4 o 5, que son las más fuertes", explicó, recordando episodios de desbordes de ríos en regiones como Maule y Ñuble.

En cuanto al desarrollo del fenómeno, indicó que existe incertidumbre en los meses de transición, pero que cerca del 40% de los modelos apunta a la aparición del Niño durante el trimestre mayo-julio, inicialmente con un aumento cercano a un grado en la temperatura del mar.

El experto sostuvo que el impacto dependerá del momento en que se consolide el fenómeno: si ocurre en invierno, podría traducirse en una temporada más lluviosa, mientras que una aparición tardía reduciría sus efectos en precipitaciones.

Asimismo, subrayó que, aunque un evento de estas características puede contribuir a aliviar la sequía, no es suficiente para revertirla estructuralmente. "Probablemente vamos a tener seguridad un año o dos, pero no asegura a diez años", advirtió.

Finalmente, llamó a adoptar medidas preventivas ante eventuales lluvias intensas, como la limpieza de cauces y preparación de infraestructura, enfatizando que "ya debiéramos estar con actividades de limpieza de cuenca, preparándonos para un invierno que va a ser, por lo menos, medianamente lluvioso".