El papa pidió cultivar el amor en la política, las redes y toda relación con los demás
En el marco de su visita a Cataluña, en España, el pontífice abogó por un mundo "donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división".
Esta es la quinta jornada del viaje papal a España, que comenzó el sábado en Madrid, prosigue en Cataluña y terminará en las islas atlánticas de las Canarias.
León XIV se encomendó este miércoles a la Virgen de Monteserrat, patrona de la región española de Cataluña, y pidió cultivar el amor en los debates políticos, en las redes sociales y en todas las relaciones con los demás.
"Estoy contento de poder venir a los pies de la Moreneta (nombre popular por el color oscuro de la talla) para encomendarle, lleno de confianza en su intercesión maternal, mi servicio petrino y la misión de la Iglesia en el mundo que clama pidiendo justicia y paz", dijo en lengua catalana tras el rezo del rosario.
En el monasterio de Montserrat, uno de los santuarios marianos más importantes de España, el papa añadió: "Aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz".
#Barcelona #VigiliaeDeOración #PapaLeónXIV: En nuestras sociedades, la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen, no son más que anestésicos para adormentar nuestra conciencia. pic.twitter.com/OMiOsus0hh
— Vatican News (@vaticannews_es) June 9, 2026
El pontífice, que alternó español y catalán, aseguró que 'María, Mare de Déu' ('María, Madre de Dios') es fundamental en la vida de todo cristiano y suscita "conversiones profundas", como la del español san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús en el siglo XVI.
Como dijo María en las bodas de Caná, "hacer lo que él nos diga", recordó el papa, ya que "Jesús nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre".
"Al mismo tiempo -prosiguió-, desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide".
Un mundo "donde nadie quede excluido"
Contemplando María de Montserrat, continuó con sus peticiones: "Depongamos hoy a sus pies las corazas que han endurecido poco a poco el corazón" y "alcemos la mirada a María y supliquémosle que nos ayude a revestirnos únicamente con las armas de Dios".
Así, reclamó un mundo "donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división".
Y también que la "la Reina de la paz" nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias.
Esta es la quinta jornada del viaje papal a España, que comenzó el sábado en Madrid, prosigue en Cataluña y terminará en las islas atlánticas de las Canarias.