"Spider-Man: Un Nuevo Día" permite al vecino amistoso respirar y crecer
La cuarta película de Tom Holland como el trepamuros ya está en cines.
El poder de "Spider-Man" comienza a sufrir una drástica transformación en esta historia.
"¿Eres Peter Parker o eres Spider-Man?". Esa es la pregunta que engloba al conflicto central de nuestro protagonista en "Spider-Man: Un Nuevo Día" ("Spider-Man: Brand New Day"), la cuarta entrega de la saga del trepamuros protagonizada por Tom Holland dentro del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU, en inglés) que ya está en cines.
Tras los eventos de "No Way Home", de 2021, la historia se desarrolla en un nuevo statu quo para "Peter" (Holland). El mundo ha olvidado que él es "Spider-Man" y sus seres queridos han borrado su existencia, alejándose de su mejor amigo "Ned" (Jacob Batalon) y de su amada "MJ" (Zendaya) para protegerlos de las amenazas que conlleva ser el héroe.
Aquel sacrificio lo asume como un peso a cargar para toda la vida, convirtiéndose en alguien reclusivo, evitando formar conexiones con otras personas, priorizando su responsabilidad como héroe y protector de Nueva York. Sin embargo, soltar aquel pasado no resulta tan fácil, viendo a diario cómo se crean memorias y relaciones de las que no puede ser parte.
Es ahí donde entra en escena una misteriosa amenaza que logra poseer y controlar a cualquier persona, excepto a "Spidey", al mismo tiempo que su propio poder comienza a sufrir una drástica transformación.

El mayor triunfo de "Un Nuevo Día" es que es una película que logra funcionar sin depender de la gran narrativa del MCU, dejando de lado conceptos como el multiverso y otros aspectos grandilocuentes, lo que le permite ser su propia historia, con una clara identidad que la hace bastante superior a la trilogía encabezada por Jon Watts.
Bajo la dirección de Destin Daniel Cretton ("Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos"), hay un marcado objetivo por distanciarse, tonal y visualmente, de lo hecho anteriormente y reforzar que, efectivamente, estamos ante un nuevo comienzo. El contraste es notorio cuando se muestran flashbacks de las películas previas, que palidecen en la comparación.
El trabajo de Brett Pawlak como director de fotografía eleva el nivel y hace lucir mejor que nunca a Nueva York, que siempre ha sido un personaje fundamental de la mitología de "Spider-Man", y el retorno de Michael Giacchino en la música le da un tono melancólico al relato, sin perder lo heroico.
Cretton y el equipo también aciertan con aterrizar la acción y priorizar lo real, abrazando las raíces urbanas del personaje creado por Steve Ditko y Stan Lee, lo que les permite homenajear al lenguaje secuencial donde todo comenzó. Aunque el despliegue de efectos digitales no pueda evitarse y tampoco esté tan pulido, al menos hay secuencias sumamente creativas y que van de la mano con los cambios, físicos e internos, que experimenta nuestro héroe.
Respecto al conflicto central del protagonista, la película le recuerda constantemente que sus dos identidades se necesitan para tener sentido. Un aspecto de su vida siempre impactará al otro, pero jamás podrá hacerlo desaparecer. El "Peter" de Holland ya no es un niño, pero eso no significa que la madurez haya llegado, especialmente si aún no logra entender quién es "Peter Parker" dentro de todo el esquema.

Batalon y Zendaya están muy bien en su retorno cumpliendo un rol muy diferente a raíz de los sucesos previos del héroe, además de la breve participación de Mark Ruffalo como "Bruce Banner" desatando el verdadero poder de "Hulk" en una potente y destructiva secuencia.
Eso sí, la gran sorpresa está en la dupla que se forma entre "Spider-Man" y "Frank Castle / Punisher". Holland y John Bernthal tienen una explosiva dinámica que revela lo bien que pueden trabajar juntos sus personajes, pese a las marcadas diferencias en sus valores y principios, encontrando el uno en el otro las respuestas que no sabían que buscaban. Ojalá no sea la única vez que veamos a este par juntos en acción.
Sadie Sink también logra salir airosa en su incorporación a este universo. Aunque mantendremos su identidad en el misterio, se demuestra que todo personaje puede funcionar en la historia correcta. Es un personaje complejo que funciona muy bien como contraste a "Peter", donde los ligeros desvíos terminan llevándonos por caminos drásticamente diferentes.
Holland ya es "Spider-Man" y, más importante, es "Peter Parker". Logró encontrar el balance entre los aspectos que hacen tan encantador y fascinante a un personaje marcado por los sacrificios, pero que jamás pierde su humor, su corazón y su espíritu.
Efectivamente es "Un Nuevo Día" para "Spider-Man" en un capítulo que logra ser algo propio, con identidad clara, donde su personaje titular es lo importante y no lo que vendrá después. Sí se pueden contar buenas historias dentro de un universo cinematográfico al no estar totalmente pendiente de la gran narrativa, permitiendo a sus personajes respirar y crecer dentro de sus propios entornos. El vecino amistoso es prueba de ello.
"Spider-Man: Un Nuevo Día" se estrenó este miércoles 29 de julio en cines.