Marcelo Lagos descarta que los terremotos de Sudamérica vengan camino a Chile
En Cooperativa, el geógrafo aclaró que "no existe interconexión" entre los sismos recientes en Venezuela, Colombia y Perú, y que tampoco ocurrieron en la misma área de influencia de nuestro país.
Sin embargo, relevó que "la amenaza sísmica es latente y permanente", y que "en cualquier momento puede ocurrir otro evento de magnitud 7,5" en este territorio.
De todos modos, el experto estima que el próximo gran evento ocurrirá en la zona norte, Valparaíso o Santiago, porque "han pasado mucho tiempo" sin movimientos de tal magnitud.
El geógrafo de la Universidad Católica Marcelo Lagos descartó en Cooperativa que los últimos terremotos registrados en Venezuela, Colombia y Perú permitan proyectar un gran movimiento telúrico en Chile, a pesar de que la amenaza sísmica en nuestro país es "permanente".
En primer lugar, aclaró que "no existe una interconexión entre los eventos en los últimos meses en Sudamérica: cada uno tiene mecanismos focales distintos, con placas que interactúan de forma distinta y a profundidades distintas, y también están distanciados, algunos a más de miles de kilómetros. Por lo tanto, no existe una relación comprobada entre estos eventos".
Dicho esto, "los terremotos y sus áreas de ruptura ciertamente pueden influenciar en el perímetro cercano a la ruptura, y transmitir esfuerzos a otros segmentos cercanos. El mejor ejemplo que tenemos es lo que ocurrió en Venezuela, donde el terremoto 1 activó otro segmento 39 segundos después, y por eso se hablaba del 'doblete sísmico', porque claramente uno detonó al otro", planteó en Lo que Queda del Día.
"En el caso de Chile, el terremoto del 2010 ciertamente tiene una conexión con el terremoto de Melinka del 2016, al sur de Chiloé, y también con el terremoto del 2015, el de 8,4 en Illapel, pero estamos hablando de segmentos relativamente cercanos en un área de influencia. Ahora bien, la distancia de miles de kilómetros entre Venezuela y lo que ocurrió en Colombia, con mecanismos focales distintos, y lo que ocurre ahora con Perú, en la práctica no", subrayó el experto.
"Sin embargo -continuó-, la amenaza sísmica es latente y permanente en Chile, particularmente en los lugares que han pasado mucho tiempo sin un gran evento. Hablo principalmente de eventos costeros, terremotos interplaca que generalmente van acompañados de tsunamis. Evidentemente, es allí donde uno tiene que poner el foco".
"En cualquier minuto puede ocurrir un evento sobre 7,5"
Por lo demás, a pesar de la resiliencia que caracteriza a nuestro país ante la amenaza sísmica, llamó a "tener presente que en cualquier minuto puede ocurrir un evento sobre 7,5 a lo largo del territorio chileno, y siempre poner atención donde no han ocurrido".
"Estamos hablando de Pisagua hacia el norte; de Iquique a Tocopilla; de toda la costa de Atacama, que desde el terremoto de 1922 (no ha tenido un gran evento); del segmento que va entre Los Vilos y Pichilemu, la zona metropolitana, donde habita más del 60% de nuestro país", puntualizó.
Lagos agregó que los terremotos que podrían ocurrir en estas regiones se diferencian del último movimiento en el Perú: "Es intraplaca y de profundidad intermedia, que son más difíciles de anticipar, tienen otros comportamientos, y son muy intensos, donde la caída de esfuerzos es fuerte rápida. Pero en general, los grandes eventos están latentes particularmente donde no han ocurrido, y ahí hay que poner gran atención", reafirmó.
Atendida la gran cantidad de infraestructura crítica y notable densidad de población compartidas por Santiago y Valparaíso, "no hay que caer en la ilusión de invulnerabilidad, de que el próximo movimiento va a ocurrir en el norte o en el sur, con esa mirada centralista que delega la problemática sísmica a otros lugares de Chile". Por ende, el geógrafo recomendó "concentrar la atención en la zona metropolitana, porque han pasado 40 años desde 1985, que fue un evento de magnitud 8,0".
Por lo demás, dicho terremoto -tal como los de Valparaíso (1906) y Quintero (1822)- fue de interplaca costera, "pero nos queda toda la zona hacia el Pacífico, con la gran ruptura de 1730, que fue un evento parecido al de 1960, y no está muy en la retina. Tuvo una probable magnitud sobre 9,0, y el escenario sería muy distinto si llegase a ocurrir ese evento, que ya lleva casi tres siglos acumulando energía. Es un escenario que nadie puede descartar".