Tras fracaso de negociaciones con EE.UU, 76% de los canadienses apoyan a Carney

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EFE

Según el Angus Reid Institute, el 69% de los encuestados cree que el primer ministro mostró "fortaleza" al negarse a aceptar condiciones contrarias a los intereses del país.

En paralelo, tanto los principales medios nacionales como autoridades provinciales y organizaciones sindicales han cerrado filas en torno a Carney tras su decisión.

 EFE (archivo)

A pesar de que este respaldo a Carney convive con una elevada preocupación económica, un 64% cree que la crisis comercial fortalecerá a Canadá.

Tres de cada cuatro canadienses consideran que el primer ministro Mark Carney hizo lo correcto al abandonar las negociaciones comerciales con Estados Unidos antes que aceptar un mal acuerdo, según una encuesta publicada este lunes tras el colapso de las conversaciones entre Ottawa y Washington.

El sondeo del Angus Reid Institute señala que el 76% respalda la decisión, frente al 13% que considera que Ottawa debería haber realizado las concesiones necesarias para alcanzar un pacto. El apoyo es mayoritario en todas las provincias, incluida Alberta, con un 67%.

Las negociaciones se rompieron el viernes por la noche, horas antes del plazo fijado por el presidente estadounidense, Donald Trump.

En un discurso ante el país emitido el sábado, Carney aseguró que Washington había planteado cambios de última hora que Ottawa consideró injustos y económicamente perjudiciales, entre ellos, exigencias relacionadas con los aranceles al automóvil, futuros acuerdos comerciales canadienses y las protecciones culturales.

La ruptura de las negociaciones activó los nuevos aranceles estadounidenses, del 50% sobre 28.000 millones de dólares canadienses en exportaciones (unos 20.000 millones de dólares estadounidenses), mientras Canadá ha anunciado que responderá a partir del 8 de septiembre con gravámenes equivalentes sobre productos del gigante norteamericano.

La mentada encuesta muestra que el 69% de los canadienses considera que Carney demostró "fortaleza" al negarse a aceptar condiciones contrarias a los intereses del país, mientras que el 19% cree que actuó con "mal juicio".

El respaldo convive, sin embargo, con una elevada preocupación económica: El 38% de los trabajadores teme que la disputa pueda afectar a su empleo y el 89% está preocupado por su impacto sobre los precios.

Pese a ello, un 64% cree que la crisis comercial terminará fortaleciendo a Canadá, al obligar al país a reducir su dependencia económica de EE.UU. y desarrollar nuevas alianzas comerciales.

El Angus Reid Institute entrevistó entre el 22 y el 23 de agosto a 1.468 adultos canadienses y la encuesta tiene un margen de error del 2%.

Canadá cierra filas en torno a Carney

En la antesala a la difusión del sondeo, Canadá cerró filas en torno a Mark Carney, y su decisión de plantar cara a EE.UU, en una muestra de unidad política, sindical y social ante una posible prolongada guerra comercial con su vecino del sur.

Desde los principales medios nacionales hasta los primeros ministros provinciales y organizaciones sindicales han respaldado la negativa de Carney a aceptar un acuerdo, argumentando que ceder habría supuesto sacrificar la soberanía canadiense sin garantizar la estabilidad comercial.

Incluso el líder conservador Pierre Poilievre, habitualmente muy crítico con Carney, afirmó que Canadá no podía aceptar "un mal acuerdo" y reclamó unidad nacional ante los aranceles estadounidenses.

La principal excepción ha sido la primera ministra de Alberta, la populista conservadora Danielle Smith, que apoyó abandonar las negociaciones pero cuestionó la respuesta arancelaria canadiense.

También los grupos sindicales han cerrado filas en torno al Ejecutivo: Unifor, el mayor sindicato del sector privado canadiense y con fuerte presencia en la industria automovilística, afirmó que los negociadores hicieron "lo correcto" al abandonar la mesa, y pidió represalias estratégicas contra Washington.

Un futuro comercial incierto

Canadá se prepara ahora para una confrontación prolongada. Los nuevos aranceles estadounidenses del 50%, vigentes desde la medianoche del sábado, afectan a unos 28.000 millones de dólares canadienses en exportaciones (unos 20.000 millones de dólares estadounidenses), principalmente manufacturas.

Ottawa ha anunciado represalias "dólar por dólar" a partir del 8 de septiembre.

La institución financiera Royal Bank of Canada (RBC), uno de los principales bancos del país, estima que las nuevas tarifas pueden restar alrededor de cuatro décimas al Producto Interior Bruto (PIB) canadiense, mientras sectores como electrónica, textiles, muebles, madera y papel se encuentran entre los más expuestos.

El sector empresarial, aunque respalda evitar un mal acuerdo, advierte que la incertidumbre puede frenar inversiones y prolongarse mientras Trump permanezca en la Casa Blanca.

Trump anuncia aranceles del 50% a autos y acero canadienses

Por su parte, Donald Trump anunció este lunes que EE.UU. impondrá un arancel del 50% a vehículos y al acero provenientes de Canadá a partir de enero de 2027, en una nueva escalada en la guerra comercial entre los dos países vecinos.

"Canadá lleva años estafando a los Estados Unidos (...) El 1 de enero de 2027, los aranceles sobre todos los automóviles, camiones (tanto grandes como pequeños), piezas de automoción y acero aumentarán al 50%. Si se fabrican en EE.UU., no habrá aranceles", escribió Trump en su red Truth Social.

El mandatario repitió sus acusaciones de que Ottawa ha impuesto "aranceles ridículamente altos" que, según aseguró, "han hecho imposible la vida" a los agricultores estadounidenses y "han generado durante mucho tiempo un déficit de 60.000 millones de dólares" entre ambas naciones. "¡Es insostenible y se acabó!", agregó.

"¡Canadá dejará de ser tratada como si fuera un estado más! En materia comercial, y en otros aspectos también, se encuentran entre las peores naciones del mundo con las que negociar", insistió Trump.

El republicano, que desde su regreso al poder ha impuesto aranceles considerados "recíprocos" contra sus socios comerciales, advirtió que los canadienses "se creen con derecho a todo" sin motivo.

"¡Nosotros no necesitamos a Canadá; ellos nos necesitan a nosotros! Ellos realizan el 95% de sus negocios con EE.UU, ¡mientras que para nosotros es exactamente al revés!", concluyó.