Historiadora reivindica a Javiera Carrera: "Fue mucho más que la bandera y la resbalosa"

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Autor: Cooperativa.cl

La autora Soledad Reyes destacó en Cooperativa el rol político de la prócer durante la Independencia y su temprana defensa de la educación femenina.

"Era una mujer con una voz muy potente", afirmó.

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La historiadora Soledad Reyes del Villar reivindicó en Una Nueva Mañana la dimensión política de Javiera Carrera y aseguró que su participación en la Independencia fue mucho más profunda que los episodios por los que suele ser recordada, como la confección de la primera bandera nacional o la canción que señala que "bailaba la resbalosa".

La autora de "Doña Javiera y la formación del Chile republicano", recientemente reeditado por Editorial Planeta, explicó que su investigación busca recuperar la voz y la influencia de una mujer que abrió su casa a las reuniones de los patriotas, difundió ideas independentistas y promovió la incorporación de otras mujeres al movimiento.

"Yo encontré que era mucho más que eso", sostuvo Reyes, quien recordó que la figura de Carrera también ha sido presentada como una mujer impetuosa e incluso responsabilizada por el destino de sus tres hermanos: José Miguel, Juan José y Luis.

"Los cerebros de la revolución" se reunían en su casa

La historiadora relató que, tras enviudar a los 18 años y quedar al cuidado de dos hijos, Javiera Carrera abrió las puertas de su residencia para organizar tertulias a las que asistieron figuras como Manuel de Salas y Camilo Henríquez, descritos por Benjamín Vicuña Mackenna como "los cerebros de la revolución".

De acuerdo con Reyes, la prócer no se limitó a facilitar esos encuentros, sino que también copió de su puño y letra proclamas independentistas para distribuirlas y alentó a otras mujeres a involucrarse en el proceso.

"Fue muy impetuosa en involucrarlas más ideológicamente en esto", señaló la autora.

Entre los gestos políticos de Javiera Carrera, Reyes destacó que durante una fiesta utilizó una peineta con una corona española invertida, como símbolo de la decadencia de la monarquía, además de vestir los colores de la primera bandera de Chile.

"Ella partió bien sola en eso. Y cuando llegó José Miguel Carrera, ahí ya fueron la 'pareja dinamita', una dupla", comentó.

Una mujer "muy adelantada para la época"

Reyes explicó que las cartas conservadas permiten conocer tanto el carácter dominante de Javiera Carrera como sus momentos de dolor y derrota.

Uno de los aspectos que llamó la atención de la investigadora fue que nunca utilizó el apellido de sus maridos para firmar, pese a que se casó en dos ocasiones.

La historiadora también destacó su defensa de la educación femenina. Según explicó, en 1812 Carrera impulsó, a través de su hermano José Miguel, la apertura de escuelas para mujeres en conventos y monasterios, aunque la iniciativa encontró resistencia y no llegó a concretarse entonces.

"Imagínate lo que era Santiago en esa época, con 50.000 habitantes, y ella dijo: 'Esto no puede ser una ciudad de 50.000 habitantes y que la mujer no se eduque'", recordó.

Consultada sobre si Javiera Carrera podría ser considerada feminista, Reyes respondió afirmativamente y la definió como "una mujer intrépida, de armas tomar, liberal".

"Era una mujer con una voz muy potente. Yo creo que tenía un gran arrastre, un poder de convencimiento y un don de la palabra que la haría muy activa en el mundo actual", afirmó.

Su exilio y la rivalidad con O'Higgins

Tras el desastre de Rancagua, Javiera Carrera partió al exilio junto con sus hermanos y permaneció cerca de una década fuera del país. Según la autora, aquella decisión fue cuestionada porque dejó en Chile a parte de su familia, pero respondió a su determinación de acompañar a los Carrera.

La relación con Bernardo O'Higgins, explicó Reyes, fue "fatal" y la enemistad comenzó antes de la derrota patriota en Rancagua. Carrera se negó a regresar mientras él permaneciera en el poder y sólo volvió a Chile en 1824.

Durante su exilio, Javiera Carrera recibió la noticia de las muertes de Juan José, Luis y José Miguel Carrera, experiencia que la llevó a escribir: "Chile ya no es mi patria".

Ya de regreso, consiguió durante el Gobierno liberal de Francisco Antonio Pinto impulsar la repatriación de los restos de sus hermanos, una gestión que Reyes describió como "su última gran batalla".

Posteriormente se recluyó en su hacienda de San Francisco de El Monte, aunque mantuvo vínculos con figuras liberales y llegó a relacionarse con Andrés Bello.

Para la historiadora, conocer las luces y contradicciones de Javiera Carrera permite comprender mejor no sólo la Independencia, sino también las disputas que marcaron la formación del Chile republicano.

"Hay personajes o anécdotas que podrían estar sucediendo igualmente hoy, aunque hayan pasado más de 200 años", reflexionó Reyes.