Guterres advierte riesgo de que el mundo se divida en dos bloques enfrentados
En su discurso de apertura de la Asamblea General de la ONU, lamentó que las fracturas de los países enemistados se estén ensanchando, y amenacen con convertirse en "un abismo".
Para el diplomático, el futuro estará marcado por cómo se enfrenta la crisis del poder: por ejemplo, el de quienes despliegan guerras, agravan la crisis climática y desatan la IA.
A juicio del secretario general de la ONU, el mundo tiene dos caminos para llegar a un sistema multipolar: el de la fragmentación o el de la interdependencia, y éste último evitaría la ruptura global.
El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó este martes del riesgo de que se produzca una "gran fractura" global, y el mundo se divida en dos bloques enfrentados con sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad independientes, instando a las potencias a evitar las hostilidades y apostar por la cooperación.
En su discurso de apertura de la Asamblea General de la ONU, lamentó que las fracturas de los países enemistados se estén ensanchando y amenacen con convertirse en "un abismo".
El diplomático portugués señaló que el mundo se dirige hacia un sistema multipolar, pero puede hacerlo por dos caminos: el de la fragmentación y el enfrentamiento, o el de la interdependencia, que, a su juicio, evitaría la ruptura global.
El primero, que definió como "la trayectoria que seguimos" mayoritariamente al día de hoy, se basa en tensiones crecientes, desconfianza y relaciones sin cooperación internacional, mientras que el segundo supone un mundo "interdependiente" que se sostiene por una red de alianzas con el derecho internacional en el centro.
"Construir ese futuro comienza por reconocer, especialmente por parte de las superpotencias, que su poder no es tan súper. Su poder tiene límites. Los acontecimientos de los últimos años lo han dejado inequívocamente claro", aseveró.
“El mundo no necesita una ONU debilitada. Necesita una ONU lo suficientemente fuerte para afrontar el mundo tal como es y lo suficientemente decidida para construir el mundo como debería ser”.
— Naciones Unidas (@ONU_es) September 22, 2026
— @antonioguterres, sobre el papel indispensable de las Naciones Unidas para ayudar al… pic.twitter.com/6ONDNKkcr6
En ese sentido, Guterres advirtió que el futuro estará marcado por cómo la humanidad enfrenta la crisis del poder: la del poder de la guerra sobre la paz, de quienes concentran la riqueza, del que agrava la crisis climática y el que ha desatado la inteligencia artificial (IA).
Por tanto, el secretario urgió a poner fin a los conflictos en Medio Oriente, Ucrania y Sudán, defendió el derecho de todas las naciones a desarrollarse con las mismas oportunidades, y apostó por un plan nacional para dejar de lado los combustibles fósiles.
"Mantendré ese espíritu de firmeza y determinación a lo largo de cada uno de los 100 días que me quedan en el cargo", declaró, reafirmando su compromiso con los valores y principios de Naciones Unidas.
Guterres adelantó que seguirá defendiendo que "la paz es posible, la dignidad humana universal", y que "merece la pena luchar por nuestro futuro común".
La IA "debe ser moldeada por y para la humanidad"
En lo que respecta a la IA, el diplomático llamó a gobernarla antes de que esta lo haga por su cuenta, ante la alerta de algunos de los principales líderes del sector por su avance descontrolado: "La inteligencia artificial debe ser moldeada por la humanidad, con la humanidad y para toda la humanidad", subrayó.
Al situarla como una de las crisis a las que se enfrenta el mundo durante el siglo XXI, relevó que "los propios desarrolladores que crean estos sistemas están dando ahora la voz de alarma".
Guterres recordó que, al llegar al cargo hace casi 10 años, cuando la IA "apenas estaba en el punto de mira", igualmente advirtió de los riesgos que podía tener.
"Una década después, la IA es, sin duda, un enorme potencial para hacer avanzar la medicina, acelerar los descubrimientos científicos, ampliar las oportunidades y mejorar la vida de las personas", y por tanto, arguyó que la tecnología no es peligro, sino que los sistemas "sin rendición de cuentas", el poder sin control y la toma de decisiones sin transparencia.
"Los robots asesinos no deben tener cabida en nuestro futuro", aseveró, tras señalar que las máquinas nunca deberían poder decidir sobre la vida de nadie.
En esa línea, apostó por trabajar en un marco multilateral de gestión de riesgo de la IA, respaldado por una supervisión creíble e independiente y pidió a los gobiernos con capacidades más avanzadas, que tengan las mayores responsabilidades con la humanidad.
El diplomático alertó de que esta nueva forma de poder, que considera "demasiado concentrada" y que avanza "a una velocidad extraordinaria", requiere de una estrategia común para la que se deberían dejar de lado las tensiones geopolíticas.