Trump destacó "amistad" con Xi y le ofreció trabajar para un "futuro mejor"
Al recibir a su homólogo chino en Washington, el mandatario insistió en tratar la relación con Pekín en términos personales, y así sortear las fuertes tensiones entre ambos países.
A su vez, Xi aseveró que "China y EE.UU. no deben cruzar la línea del conflicto", y abogó por fomentar una "competencia sana" en el ámbito económico.
Los líderes se reúnen por segunda vez este año, con el fin de rebajar las tensiones por los aranceles, la guerra de Irán, la cuestión de Taiwán y la carrera por la IA, entre otras.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó este jueves la "amistad extraordinaria" que mantiene con su homólogo chino, Xi Jinping, y le propuso trabajar juntos para lograr "un futuro mejor" para ambos países, al recibirlo en la Casa Blanca.
"Desde mi primera elección, en 2016, el presidente Xi y yo hemos forjado una amistad verdaderamente extraordinaria, construida sobre el respeto mutuo y los intereses vitales de nuestros pueblos", afirmó Trump durante la ceremonia de recepción del mandatario chino y de su esposa, Peng Liyuan.
El republicano subrayó que Xi es el primer presidente chino en realizar dos visitas de Estado a Washington, después de la que efectuó en 2015, durante el mandato de Barack Obama.
Trump también llamó a profundizar la relación entre ambos países que, según dijo, fueron "aliados" durante la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. cooperó con las fuerzas chinas frente a la ocupación japonesa.
"Así como nuestros pueblos trabajaron juntos para ganar aquella guerra, el presidente Xi y yo seguiremos trabajando juntos para lograr un futuro mejor para nuestras dos naciones. Gracias una vez más por realizar esta visita histórica y bienvenidos a los Estados Unidos de América", manifestó.
Trump suele referirse a la relación con China en términos personales, y destacar la afinidad y amistad que mantiene con Xi como una vía para sortear las fuertes tensiones entre Washington y Pekín.

Esta es la segunda vez que ambos líderes se reúnen este año, después del encuentro que mantuvieron en Pekín el pasado mayo.
El objetivo es rebajar las tensiones en una relación marcada por las disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas, desde los aranceles y las tierras raras hasta la guerra de Irán, Taiwán y la carrera por la inteligencia artificial (IA).
Aunque no se esperan grandes acuerdos, ambos líderes tratarán previsiblemente de preservar el tono cordial de sus anteriores encuentros y mantener abiertos los canales de diálogo.
EE.UU. y China deben alejarse del "conflicto y la confrontación", afirma Xi
Por su parte, en unas declaraciones previas a su cumbre con el republicano, Xi Jinping aseveró que "China y los Estados Unidos no deben cruzar la línea del conflicto y la confrontación", instando también a Washington y a Pekín a "fortalecer la comunicación" y a "cooperar con sinceridad".
"No tenemos que evitar hablar de competencia, pero esta debe ser sana y mantenerse dentro de límites razonables. Debe tratarse de una carrera para ponernos al nivel del otro, no de una lucha en la que uno gana y el otro pierde", afirmó el mandatario chino, que dijo que los intereses bilaterales "están profundamente entrelazados y existe un amplio margen" para colaborar.
Xi instó a las Fuerzas Armadas de ambos países a "mantener un diálogo regular y mejorar los mecanismos de comunicación y prevención de crisis", e insistió en que es posible superar la trampa de Tucídides, una conjetura que se ha vuelto popular para analizar la rivalidad geopolítica entre China y EE.UU, y que describe una aparente tendencia a la guerra con base en que un estado hegemónico ve amenazado su liderazgo por otro.
"Puede que la cooperación entre China y EE.UU. no resuelva todos los problemas del mundo, pero sin ella sería difícil solucionar muchos de los desafíos globales. China mantiene sus puertas abiertas de par en par y acoge a las empresas estadounidenses que deseen invertir y hacer negocios allí. Esperamos que las empresas chinas reciban un trato justo aquí, en EE.UU.", afirmó Xi, que llegó a Washington acompañado de representantes de empresas como BYD, Xiaomi o Alibaba.
En cuanto a la situación de la IA, Xi apuntó que "tanto China como EE.UU. son naciones líderes. Poseemos tanto la capacidad como la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien común, así como de garantizar que su desarrollo permanezca siempre bajo control humano y sirva al bienestar de las personas".
Junto con la tregua comercial, que Washington aseguró el miércoles que se prorrogará dos meses, y el levantamiento de restricciones chinas a la exportación de tierras raras a EE.UU, el desarrollo y las salvaguardas de la IA se ha vuelto el asunto más capital de la visita de Xi.
De hecho, se cree que el encuentro podría culminar con la creación de un teléfono rojo para que las dos potencias puedan gestionar una potencial crisis relacionada con los avances de la IA.