"La guinda de la torta": Sáez entrega su diagnóstico del aluvión en Las Condes
El meteorólogo explicó que una tormenta intensa sobre un suelo saturado, sumada a los efectos del incendio de 2025, fue clave para la emergencia.
Cuestionó el monitoreo de la cuenca y el funcionamiento de las alertas: "Hay piezas que no están funcionando bien y que hay que corregirlas".
El meteorólogo Eduardo Sáez planteó que la vulnerabilidad de la cuenca de San Carlos de Apoquindo, afectada por el aluvión de este jueves en Las Condes, exigía un monitoreo reforzado, considerando el incendio forestal de 2025 y un episodio previo de remoción de material registrado en enero.
En conversación con Una Nueva Mañana, el profesional de Chilevisión sostuvo que la emergencia combinó condiciones meteorológicas con factores humanos y cuestionó la capacidad de anticipación frente a los riesgos del sector.
"Yo hubiese tratado de recuperar esa cuenca con vegetación rápidamente", sostuvo, y agregó que "era cosa de tiempo que esto pasara".
"Si sabemos que hay un problema en esa cuenca, el monitoreo tiene que multiplicarse no por dos, por 10", afirmó.
Sáez también apuntó al funcionamiento del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE): "Hace rato venimos con problemas con la alerta SAE en algunos eventos. Funciona en algunos sectores de maravilla, pero en otros puntos llega tarde".
A su juicio, "en este engranaje hay piezas que no están funcionando bien y que hay que corregirlas".
Una tormenta intensa sobre un suelo saturado
El meteorólogo explicó que las precipitaciones de los días anteriores habían saturado el terreno, reduciendo su capacidad de absorber agua. Sobre esa condición se produjo una tormenta intensa y localizada en la cuenca de San Carlos de Apoquindo.
"El suelo pierde su capacidad de absorción natural. Por lo tanto, ayer, lo que sucede ayer es simplemente la guinda de la torta", explicó Sáez.
Según los registros de la Dirección General de Aguas que revisó, dos estaciones cercanas al sector registraron alrededor de nueve y 10,9 milímetros de lluvia en 30 minutos, respectivamente. Eso equivale a una intensidad aproximada de entre 18 y 22 milímetros por hora.
"Nosotros no estamos acostumbrados a recibir 18 o 22 mm por hora", señaló.
En su análisis, esa concentración de precipitaciones fue decisiva para desencadenar la erosión y el desplazamiento de sedimentos, pese a que las lluvias previas no habían generado un episodio de esa magnitud.
Sáez cuestionó que se atribuyera lo ocurrido a una isoterma cero alta: indicó que estaba alrededor de los 2.400 metros, de acuerdo con los datos de temperatura que consultó en Farellones.
El efecto del incendio y la recuperación de la cuenca
El profesional también vinculó la vulnerabilidad del terreno con el incendio forestal que afectó al sector en 2025. Explicó que la pérdida de vegetación deja el suelo más expuesto a la erosión y facilita el arrastre de material durante lluvias fuertes.
Asimismo, recogió lo señalado por las autoridades sobre la obstrucción de una canalización por sedimentos: según explicó, el agua buscó una salida y terminó desplazándose por las calles, dejando barro y escombros en el sector.
Durante la conversación, Sáez precisó que su especialidad es la meteorología y que la evaluación del terreno también requiere trabajo geológico y de superficie.
Chubascos cordilleranos durante la próxima semana
Respecto del pronóstico, Sáez anticipó una semana inestable, con una baja segregada frente a la costa y chubascos principalmente en la cordillera.
Añadió que algunas precipitaciones podrían extenderse hacia los valles entre las regiones de Coquimbo y Biobío, por lo que llamó a mantenerse atentos a la evolución del tiempo.
"Toda la semana va a estar inestable, va a ser un dolor de cabeza para nosotros", expresó.