Tras retiro de Bachelet, vetos a siete candidatos mantienen abierta la carrera por liderar la ONU
Los rechazos se registraron durante una nueva votación preliminar del Consejo de Seguridad, tras el cual ninguno de los aspirantes se ve con ventaja clara.
El resultado abre la puerta a nuevas candidaturas para suceder a António Guterres, cuyo segundo mandato concluirá el próximo 31 de diciembre.
Para convertirse en secretario general de la ONU, el candidato debe obtener al menos nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad y evitar el veto de cualquiera de sus cinco miembros permanentes.
Tras el retiro de la candidatura de Michelle Bachelet, la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas continúa sin definirse, luego de que los siete aspirantes a suceder a António Guterres recibieran votos negativos de al menos una de las cinco potencias con derecho a veto en el Consejo de Seguridad.
En la nueva votación preliminar, cada uno de los siete candidatos recibió al menos un voto negativo de alguna de las cinco potencias con poder de veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. El resultado abre la puerta a nuevas candidaturas.
La costarricense Rebeca Grynspan obtuvo el mayor número de votos favorables, aunque también recibió cinco votos de rechazo, dos de ellos provenientes de miembros permanentes.
Según medios estadounidenses, Washington se opone a los siete aspirantes.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, evitó confirmar esa información y aseguró que "siempre hemos dicho que simplemente necesitamos a la mejor persona".
Asimismo, sostuvo que "si los países quieren presentar más candidatos, están en todo su derecho soberano de hacerlo".
Entre los aspirantes también figuran el argentino Rafael Grossi, actual director del organismo de vigilancia nuclear de la ONU; la exministra de Relaciones Exteriores de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett; el senegalés Macky Sall; las ecuatorianas Ivonne A-Baki y María Fernanda Espinosa, y el ugandés Olara Otunnu.
Para avanzar en el proceso, un candidato debe obtener al menos nueve votos favorables de los quince integrantes del Consejo de Seguridad, sin recibir el veto de ninguna de las cinco potencias permanentes. Posteriormente, su nombre debe ser sometido a la Asamblea General para su confirmación.
La elección definirá al sucesor de António Guterres, cuyo segundo mandato concluirá el próximo 31 de diciembre, en medio de las dificultades financieras del organismo y las divisiones entre las principales potencias.