"Wildwood: El bosque salvaje", amor por la artesanía
La nueva película de Laika, el estudio de stop-motion detrás de "Coraline" y "Kubo y la búsqueda del samurái", ya está en cines.
El director Travis Knight y su equipo en Laika dedicaron más de 15 años para el desarrollo de esta película.
El prestigioso estudio de animación en stop-motion Laika está de regreso con su película más ambiciosa y fascinante, "Wildwood: El Bosque Salvaje", una obra que desborda amor por la artesanía y se transforma en la mayor defensa del cuidadoso proceso humano ante la irrupción de herramientas que buscan acelerar los procesos creativos.
Inspirándose en la primera novela de la trilogía "Las crónicas de Wildwood", escrita por Colin Meloy e ilustrada por Carson Ellis, el director Travis Knight ("Kubo y la búsqueda del samurái") y su equipo en Laika dedicaron más de 15 años para el desarrollo de esta película, con resultados que dejarán boquiabiertos a los espectadores.
La película de animación en stop-motion más larga de la historia, superando las dos horas, es una celebración de la paciencia, el detalle y el trabajo humano, entregando monumentales resultados y escenas de extraordinaria belleza, llevando una técnica artesanal a una perfección alucinante.
Aquello implicó el uso de 223 marionetas y 132 escenarios físicos, incluyendo 728 árboles fabricados a mano y 142.030 rostros intercambiables. Tan solo el águila dorada, que protagoniza una de las secuencias más deslumbrantes de la película, implicó 3.000 horas de trabajo para su construcción. La artesanía brilla en cada uno de sus 2.776 planos.

Todo esto sería vacío si no fuera de la mano de un relato que justifique tamaña travesía, combinando magia, mundos fantásticos y animales parlantes con traumas, pérdidas y problemas muy reales.
Esta es la historia de "Prue McKeel", una niña de 13 años que vive junto a sus padres y su hermano pequeño en Portland. Su vida cambia para siempre cuando una parvada de cuervos secuestra al menor, llevándola a ella y a su compañero "Curtis" a internarse en un bosque prohibido en las afueras de la ciudad, donde la fantasía convive con terrores muy humanos.
Desde su primera escena, Knight y los artesanos de Laika advierten que esto no es una tierna aventura fantástica.
Hay humor y dulzura, pero también tragedia, conflictos y dolor, en el preludio de una guerra que está por explotar entre los habitantes de este reino de animales parlantes, bandoleros y fuerzas sobrenaturales.

Una fantasía de tonos oscuros que abraza las raíces sombrías de los cuentos de hadas, abordando temas tan cercanos y palpables como cada escenario de la película, desde el duelo prolongado al sueño de ser padres que queda truncado a medio camino. Son temas complejos de tratar y la película no intenta suavizarlos, porque la vida puede ser cruel, pero también muy hermosa, si aceptamos todo lo que hay en ella.
"Wildwood: El bosque salvaje" es amor por la artesanía. Una hazaña técnica de escala impresionante y un relato fantástico, dramático y complejo que no aburre en ningún momento.
No solo se maravillarán con la riqueza visual del paciente trabajo humano, sino que también saldrán de la sala impresionados con una historia que les llegará al corazón. Esto es algo que debe, y merece, ser visto en una gran pantalla.
"Wildwood: El bosque salvaje" ya se encuentra en cartelera en los cines de Chile.