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Michel Temer, desde las sombras y sin elección, asumió la Presidencia de Brasil

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Autor: Cooperativa.cl

Este miércoles asumió el cargo tras la destitución de Dilma Rousseff.

"Me equivoqué con el vicepresidente", se lamentó en numerosas ocasiones la ahora ex mandataria.

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Michel Temer, desde las sombras y sin elección, asumió la Presidencia de Brasil
 EFE

Temer, interino desde mayo, asumió la presidencia hasta diciembre de 2018.

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Minuto a Minuto: El Congreso de Brasil destituyó a la presidenta Dilma Rousseff

"Prometo mantener, defender y cumplir la Constitución de la República, observar sus leyes, promover el bien general del pueblo brasileño y sustentarle la unión, la integridad y la independencia de Brasil".

Fue así como Michel Temer, de carácter frío, calculador y con una dilatada experiencia política, saltó a la Presidencia de Brasil sin pasar por las urnas.

Temer, quien era vicepresidente de Rousseff y la sustituyó interinamente el 12 de mayo, cuando esta fue suspendida de sus funciones, gobernará hasta el 1 de enero de 2019, cuando vence el mandato para el que había sido reelegida Rousseff en octubre de 2014.

En su camino hacia la mesa de la dirección, Temer se detuvo a saludar a los parlamentarios casi que uno a uno e incluso llegó a posar con muchos de ellos para "selfies".

El acto fue "rápido y sencillo", sin discursos, tal como se hizo en 1992 con la toma de posesión de Itamar Franco, quien sucedió a Fernando Collor de Mello después de que este también perdió el poder, en ese caso en medio de un grave escándalo de corrupción.

Apenas unas horas antes, en ese mismo hemiciclo, el Senado había concluido el juicio político contra Rousseff, a quien declaró culpable de diversas irregularidades fiscales y condenó con la destitución por 61 votos a favor frente a sólo 20 en contra.

Una vez prestado el juramento de rigor, fuentes oficiales han anunciado que Temer celebrará una reunión con los miembros de su gabinete, tras la cual tiene previsto viajar hacia China para asistir a la Cumbre del G20, que supondrá su estreno en el ámbito internacional.

Influencia tras los bastidores

A los 75 años, Michel Miguel Elias Temer Llulia, abogado constitucionalista, católico y descendiente de una familia de origen libanés, asume un país dividido políticamente y en recesión pero inflado de nacionalismo tras unos Juegos Olímpicos que pusieron a Brasil en la mira del mundo.

Mientras los brasileños seguían atentos al ruido de los Juegos, el proceso destituyente contra Dilma Rousseff avanzaba y Temer se afianzaba en el cargo y lograba que las denuncias por corrupción que le salpicaban pasaran desapercibidas.

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Al poco andar, Dilma Rousseff afirmó que se había equivocado con nombrar a Michel Temer como vicepresidente. (Foto: Agencia EFE)

Apenas apagadas las luces de artificio, Temer abandona el apellido de "interino" y asume la Presidencia de forma plena tras acompañar a Rousseff como vicepresidente desde 2011, liderar durante quince años el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el más importante del país, y ocupar tres veces la presidencia de la Cámara de Diputados.

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Una larga carrera política que le permitió cultivar un importante caudal de influencia entre bastidores, pese a que nunca fue candidato a la Presidencia y probablemente no lo habría conseguido con el respaldo de las urnas si lo hubiera intentado.

"Me equivoqué con el vicepresidente"

Cuando asumió la Presidencia interina en sustitución de Rousseff, en mayo, apenas arrastraba el 3 por ciento de intención de voto, según las encuestas. Hoy roza el 10 por ciento.

"Temer no sería elegido ni para presidir la comunidad de vecinos de su edificio", comenta un alto funcionario de la Cancillería que pide el anonimato.

Paradójicamente, quien ya es calificado de "verdugo" de la ex presidenta, e indirectamente del Partido de los Trabajadores, llegó a las puertas del poder de la mano de Luiz Inácio Lula da Silva, el líder del PT, para acompañar a Rousseff en la vicepresidencia, en enero de 2011.

"Me equivoqué con el vicepresidente", se lamentó en numerosas ocasiones Rousseff.

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Este matrimonio de conveniencia nunca tuvo una relación fluida y Temer decidió terminarlo a fines del pasado año, cuando Rousseff empezaba a acusar el desgaste de su aislamiento y del deterioro económico.

Fue entonces cuando divulgó una carta en la que denunciaba que Rousseff le trataba como un "vice decorativo" y que se sentía como un "accesorio".

Arropado por el poderoso Eduardo Cunha, que abandonó la presidencia de la Cámara de Diputados acusado de corrupción, Temer se movió rápido y apuró su red política para hacerse con el poder.

"Salvador" de Brasil

El 12 de mayo, Rousseff fue separada de la Presidencia temporalmente. Temer se calzó la banda presidencial y se arrogó el papel de "salvador" del país con la promesa de superar la profunda crisis económica y política.

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A los pocos minutos de haber sido destituida, el Palacio de Gobierno sacó los cuadros de la ahora ex Presidenta Dilma Rousseff. (Foto: Folha de Sao Paulo)

En sus planes no cabía una sustitución provisional: "Gobierno como si fuera para siempre", dijo a periodistas extranjeros.

Temer afronta el desafío de mantener las alianzas que le sostienen, reconducir la economía y recuperar la confianza de la sociedad brasileña en su desprestigiada clase política.

Sus primeros pasos como presidente interino levantaron ampollas y le obligaron a rectificar en medio de críticas por la ausencia de mujeres y negros en su Gabinete.

Los escándalos de corrupción le obligaron a cambiar a tres miembros del Gobierno en las primeras semanas y él mismo carga con sospechas similares.

Hábil negociador en la sombra, Temer mantuvo un perfil público bajo y cultivó una imagen de sobriedad y un lenguaje rebuscado que le valieron el apodo de "mayordomo de una película de terror" entre sus adversarios políticos.

Abucheos en los Juegos Olímpicos

En los últimos meses ha tratado de cambiar esa imagen, pero no parece haberlo conseguido.

El sonoro abucheo que sacudió el estadio Maracaná durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos le mantuvo al margen de la cita internacional. Tanto, que ni siquiera fue a la clausura.

"Estaré en la inauguración de los Paralímpicos", anunció a la prensa cerca del final de los Juegos, el único día que apareció en el parque olímpico, donde se multiplicaron los carteles con la leyenda "Fora Temer".

La próxima semana volverá a Maracaná para inaugurar los Paralímpicos. Aún no se sabe si estará acompañado de su mujer, Marcela, una ex reina de la belleza local 43 años más joven que él, madre de su hijo pequeño, Michelzinho, y musa de los encendidos versos que el presidente escribe en servilletas de papel en su tiempo libre.

"Me falta tristeza/ Instrumento movilizador / De mis escritos. (...) Lamentablemente / Todo anda bien", escribió en uno de sus poemas.

Textos que, según la crítica, demuestran su "falta de trascendencia artística" y auguran que, si Temer quedara en los libros de historia, no sería como el presidente poeta.

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