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Arzobispo tras baleo policial a menores: "La sociedad chilena está enferma de individualismo"

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Autor: Cooperativa.cl

Fernando Chomalí, líder de la Arquidiócesis de Concepción, dijo estar "impactado" con lo ocurrido en el hogar Carlos Macera de Talcahuano.

"El ingreso de personal armado a una residencia donde hay personas vulnerables demuestra la ausencia de protocolos adecuados para situaciones complejas", advirtió.

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El recinto donde ocurrió el hecho pertenece a la Fundación Ciudad del Niño Ricardo Espinosa, dependiente del Arzobispado de Concepción.

El arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí, formuló duras reflexiones luego del "impactante" hecho ocurrido la semana pasada al interior del Hogar Carlos Macera de Talcahuano, perteneciente a la Fundación Ciudad del Niño Ricardo Espinosa, organismo colaborador del Servicio Nacional de Menores (Sename), donde dos adolescentes fueron baleados por Carabineros.

Mediante un escrito de 10 puntos, la autoridad religiosa reflexionó sobre las actuaciones de la policía y del personal ante casos complejos de salud, como la descompensación de menores, situación por la que los carabineros se trasladaron hasta la residencia; así como sobre la protección del Estado a los menores bajo su custodia, y también respecto a la sociedad en general, la cual "está enferma", según la visión de Chomalí.

"El sistema público de salud en Chile, a pesar de sus grandes esfuerzos, no tiene capacidad suficiente para atender de manera rápida y oportuna casos graves como la descompensación de un adolescente. Este lamentable hecho confirma la injusticia presente en nuestro país donde la calidad de la atención en salud depende de los recursos económicos que se tengan", comienza el jefe de la Arquidiócesis penquista.

Sostiene que "las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública requieren de personal capacitado -con específicas competencias- para ayudar en emergencias como estas", contexto en el cual "el ingreso de personal armado a una residencia donde hay personas vulnerables demuestra la ausencia de protocolos adecuados para estas complejas situaciones y escaso conocimiento de la realidad de estos niños y adolescentes".

"Ha quedado demostrado, una vez más, que a pesar del esfuerzo que hace el Sename y las instituciones colaboradoras, no están las condiciones para ayudar a jóvenes con patologías mentales y altas carencias personales, familiares, sociales, económicas, sanitarias y afectivas", agrega.

Además, complementa, "no tienen acceso oportuno a tratamientos de salud integral, y muchas veces les resulta complejo encontrar matrícula en el sistema escolar. En la práctica son sistemáticamente discriminados".

"LOS GRANDES OLVIDADOS"

Otro pensamiento formulado por Chomalí es que "los niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad que llegan a estos hogares a través de los tribunales son los grandes olvidados de las políticas públicas desde hace décadas, y las consecuencias están a la vista".

Recuerda también "el fracaso de los Centros de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD), (que) confirma lo planteado, al punto que hubo que cerrarlos, no existiendo hasta la fecha en el país una alternativa para dar atención especializada a los niños y adolescentes menores de 18 años. El presupuesto con que cuentan las residencias -que han tenido que asumir dicha responsabilidad- muestra claramente que no han sido prioridad de las autoridades. La indiferencia de la sociedad en general frente a esta dolorosa realidad es absoluta e hiriente".

"SOCIEDAD ENFERMA"

En una de las reflexiones más duras, el arzobispo afirma que "lo vivido en la residencia Carlos Macera debiese llevarnos a reconocer que la sociedad chilena está enferma".

"Sí, enferma de indiferencia, de individualismo, de falta de preocupación por los demás, enferma de una concepción materialista de la vida que ha ido pauperizando al Estado y dejando muchos heridos por el camino que, además, nadie quiere auxiliar", cuestiona.

Expone que "si queremos que estos lamentables hechos nunca más vuelvan a ocurrir debemos fortalecer los vínculos familiares, superar las dificultades que llevan a que estos jóvenes no tengan horizonte alguno en la vida, procurar los recursos suficientes fruto de políticas públicas consistentes, y promover la justicia social".

"Sumado a ello, urge un espíritu de colaboración y solidaridad hacia quienes, con mucho esfuerzo, sacrificio, dedicación y vocación, se ocupan de aquellos que muchos no quieren ver, hacen como si no existieran y les cierran sistemáticamente las puertas", añade.

Chomalí respaldó, en tanto, el proceder de la Fundación Ciudad del Niño Ricardo Espinosa -nacida en el seno del Arzbobispado-, que "cada vez que ha habido una vulneración de derechos de los residentes, ha seguido rigurosamente todos los procedimientos y protocolos que corresponden según lo establece la ley, y ha trabajado para ir subsanando las deficiencias".

Expresó su "ferviente deseo" de que los menores baleados se recuperen, junto con agradecer la atención brindada por el Hospital Las Higueras.

Finalmente, consideró "fundamental" que se investiga el hecho y los responsables respondan ante la Justicia.

El último viernes fue formalizado por los delitos reiterados de apremios ilegítimos y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes el sargento segundo John Mograve Villegas, acusado de balear a dos adolescentes -de 14 y 17 años-; y quedó en prisión preventiva; en tanto, el policía se querelló contra los dos menores.