Festivales regionales: el verano en que entraron al negocio del rating

Publicado:
- Periodista Digital:
Montserrat Pérquez Hitschfeld

El salto a la televisión abierta convirtió a los festivales locales en protagonistas del rating del verano 2026.

Esto permitió impulsar el turismo y comercio, aunque abrió el debate sobre identidad cultural y negocio televisivo.

 Municipalidad de Coyhaique

En una de las jornadas del Festival en el Corazón de la Patagonia, cerca de 48 mil personas llegaron hasta el Parque Urbano de Coyhaique. La cifra es significativa, porque la comuna tiene poco más de 58 mil habitantes.

La escena se repitió este verano en San Carlos, Parral, Chanco y otras ciudades del país. Los festivales regionales ampliaron su convocatoria, dejaron de ser celebraciones locales para transformarse en contenido televisivo de alcance nacional.

Según cifras respecto al rating entregadas por Chilevisión -canal que lideró la transmisión de estos eventos- el Festival en el Corazón de la Patagonia promedió más de 700 mil televidentes por jornada; el Festival Guadalupe del Carmen, en Chanco, alcanzó 638 mil; el Festival Violeta de San Carlos registró 602 mil; y el Vibra Fest de Parral superó los 500 mil espectadores. En todos los casos, lideraron el rating y multiplicó varias veces la población de las comunas donde se realizan.

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Foto: Municipalidad San Carlos

Impacto económico en las billeteras regionales

En Coyhaique, en versiones anteriores, la convocatoria osciló entre 50 mil y 60 mil personas, y este verano alcanzó 127 mil asistentes en tres días. "El aumento es cercano al 60% y creemos que se debe principalmente a la difusión nacional y al carácter que tomó el evento al ser televisado", afirmó el alcalde Carlos Gatica.

Un estudio preliminar indicó que cerca del 40% del público provenía de fuera de la comuna, el doble que en años previos. El impacto económico también quedó a la vista: los food trucks superaron los 200 millones de pesos en ventas, la ocupación hotelera llegó al 92% y el flujo total alcanzó los 1.600 millones de pesos, considerando comercio, hotelería y gastronomía.

"No había una sola cama disponible en Coyhaique", sostuvo la autoridad.

Más de 550 emprendedores participaron en la Expo Patagonia, instancia que desde hace 24 años reune artesanía, emprendimientos y oferta turística regional. El festival televisado que la acompaña, en cambio, suma cuatro ediciones y firmó un convenio que asegura la trasmisión en Chilevisión por los próximos cuatro años.

En San Carlos, el fenómeno fue similar. El Festival Violeta -en homenaje a Violeta Parra- también dio el salto a la televisión abierta. "Lo vimos como una vitrina para la ciudad", señaló el alcalde Rubén Méndez, quien busca posicionar a la comuna como polo emergente de inversión.

La realización implicó cerca de 200 millones de pesos de inversión municipal y regional. Durante el evento, la ocupación hotelera alcanzó el 100% y 130 emprendedores -100 de ellos locales- reportaron un alza en ventas.

Para ambas comunas, el festival televisado dejó de ser solo espectáculo, se convirtió en un impulso económico.

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Foto: Municipalidad de Chanco

Identidad local versus formato televisivo

Pero el salto a la pantalla exigió ajustes. "Cuando tienes un espectáculo televisivo, tú lo que quieres es que lo vea mucha gente. Por lo tanto, los artistas se miden en base a la popularidad que tienen", reconoció el alcalde de San Carlos, admitiendo que se sacrificó parte del componente folclórico tradicional para atraer figuras de mayor alcance.

El alcalde de Coyhaique coincidió con esa exigencia: "Los tiempos de la televisión te exigen tener mayor rigurosidad. Al momento de televisar hay un estándar que cumplir".

Para el crítico televisivo, el periodista Osvaldo Lizama, la transmisión de festivales regionales no responde a una apuesta por la descentralización cultural, sino a una estrategia de programación. "No es una descentralización, no es querer a las regiones. Tiene que ver exclusivamente con una estrategia de programación que se da en verano", sostuvo.

A su juicio, el auge de estos eventos en pantalla constituyó una "jugada maestra" en términos de industria. "Esto es plata, es negocio, es un mercado. No tiene mucho que ver con resaltar la cultura local, esto es una industria", afirmó.

Desde esa lógica, el foco esta puesto en construir un producto televisivo competitivo. Lizama advierte que muchos festivales tienden a homogeneizarse: escenarios similares, parrillas repetidas y una cobertura que privilegia polémicas o humoristas por sobre el contenido musical o cultural. "Cuando el festival es transmitido, se pierde buena parte de la identidad local", señaló.

Aun así, reconoció que la televisión y las redes sociales impulsaron el turismo. En Coyhaique, el convenio con el canal incluyó espacios dedicados a mostrar el territorio y a los emprendedores locales durante la programación asociada al evento.

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Foto: Municipalidad de Parral

La agenda televisiva del verano

La expansión de los festivales regionales se inserta en un escenario mayor de derechos y apuestas estratégicas. Mega mantiene la licitación del Festival Internacional de Viña del Mar por los próximos tres años, un evento que concentra inversión millonaria y altos niveles de audiencia. " No vale la pena desatender el festival de Viña para poder enfocarse en otro evento", reflexionó Lizama.

Televisión Nacional, en tanto, sostiene su tradición con el Festival del Huaso de Olmué. Canal 13 transmitió este verano el Festival de la Canción Palmenia Pizarro en San Felipe y, según Lizama, podría evaluar una estrategia para fortalecer su presencia territorial en próximas temporadas.

Chilevisión, que se presentó como "la señal oficial de los festivales", logró convenios con diversas municipalidades que le permitieron poscionarse como protagonista de esta temporada estival. 

Para el crítico, la competencia futura se concentra en Canal 13 y Chilevisión, "La pelea podría estar ahí el próximo verano. Me parece que Canal 13 se va a preparar mejor, se vio un poco sorprendido por la cantidad de eventos que ha abrochado Chilevisión".

Los festivales regionales comenzaron a perfilarse como piezas estratégicas dentro de la agenda televisiva. Para las regiones representa vitrina y dinamismo económico; para los canales significa programación rentable y posicionamiento en audiencia.

A modo de cierre a lo que se vivió esta temporada estival, Lizama planteó: "Hay suficiente verano para que todas las localidades hagan su evento. Lo que deben preguntarse los festivales es si quieren ser un evento para la comunidad local o un evento para todo Chile".