Ubilla defendió oficio de Hacienda pero advirtió que "políticamente está a destiempo"
En El Primer Café, el exsubsecretario (RN) sostuvo que la instrucción de revisar 142 programas genera un flanco que entorpece la discusión de la megarreforma en el Congreso.
En la misma línea, Claudio Arqueros (UDI) cuestionó la estrategia de La Moneda: señaló que el documento careció de una "justificación previa" hacia la ciudadanía.
El envío de un oficio desde el Ministerio de Hacienda, que solicita revisar y proyectar un ahorro de 5,4 billones de pesos en 142 programas públicos, generó posturas contrapuestas en el panel de El Primer Café.
Mientras el Ejecutivo asegura que la medida busca optimizar el gasto sin afectar áreas críticas —como la alimentación escolar—, el debate se centró en la naturaleza del ajuste: si responde a una necesaria búsqueda de eficiencia administrativa o si representa un giro hacia la reducción del rol del Estado, tesis sostenida por sectores de la oposición.
El exsubsecretario de Interior y director de Políticas Públicas de Libertad y Desarrollo, Rodrigo Ubilla (Renovación Nacional), respaldó la naturaleza técnica del documento, calificándolo como "una práctica normal" de la Dirección de Presupuestos (Dipres) al iniciar el ciclo presupuestario.
No obstante, reconoció errores de oportunidad: "Políticamente está a destiempo, primero, porque hay un interés superior para el Gobierno que es sacar adelante durante el mes de mayo y junio su principal reforma en materia fiscal, de programa, etcétera, y esto genera esta conversación que podría haber sido reemplazada por algún aspecto en profundidad de la gran reforma económica que planteó el Presidente", señaló el sociólogo, añadiendo que el oficio "no es sinónimo ni de recortar ni de eliminar", sino de "hacer más eficiente" el gasto.
Promesas de campaña
Por su parte, el exministro del Trabajo Ricardo Solari (Partido Socialista), hoy presidente del Instituto Igualdad, afirmó que el oficio "no habría tenido el revuelo que ha tenido en la etapa tan previa en que esta discusión está si es que no hubiera habido (en la campaña presidencial) una permanente alocución en favor de reducir programas públicos, de reducir el gasto fiscal y de tratar de concretar, incluso, un número que eran 6.000 millones de dólares".
El economista criticó que "en Chile no existe, pese a haber estado en varios programas presidenciales, un núcleo, un centro o un espacio de evaluación de programas públicos con independencia del Ministerio de Hacienda", enfatizando que la evaluación debe tener una "visión multidimensional, desde el punto de vista de sus efectos prácticos sobre la gente; no sobre la base de cuánto dinero nos vamos a ahorrar".
"Estado mínimo"
En tanto, el presidente de Democracia y Comunidad, Luis Ruz (Democracia Cristiana), acusó una transformación drástica de paradigma bajo la gestión del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz: "Queda de manifiesto que hay un cambio en el enfoque de cómo entendíamos el rol del Estado desde el retorno a la democracia. Ni siquiera el Presidente (Sebastián) Piñera (2010-2014, 2018-2022) provocó un cambio tan drástico y tan duro respecto de la actuación del Estado chileno, particularmente en materia de programas y políticas sociales", cuestionó.
"Lo que queda finalmente demostrado es que la mirada que tiene el ministro Quiroz, y obviamente lo que representa el Gobierno, es más bien un Estado mínimo, pero con el agravante de que se afecta esencialmente la capacidad económica y social que puede tener el Estado", agregó el cientista político, que sugirió que a las autoridades del Gobierno les "falta conocimiento o falta conocer la realidad de cómo impactan estos programas en la vida cotidiana de los chilenos".
"Problema comunicacional"
En contraste, Claudio Arqueros (UDI), director del área de Formación de la Fundación Jaime Guzmán, defendió que "lo que se busca, primero, es pensar las finanzas, el presupuesto, a mediano plazo y eso exige meternos a estudiar ciertos programas en su forma, en su eficiencia, en cómo están logrando su objetivo; no en el objetivo final".
"Tiendo a pensar que el objetivo de nadie era dejar sin alimentación a los niños", remarcó el filósofo, que aseveró que "se sobredimensiona un problema que es más bien comunicacional": "¿Qué problema veo? Claramente uno esperaría un resguardo comunicacional y una justificación previa de por qué esto se está enviando. 'Mire, sabe qué, necesitamos evaluar esto'... Un diagnóstico, que es el que al menos estoy tratando de comentar. Uno esperaría una transparentación de eso, un resguardo comunicacional, porque ya vemos que los oficios se filtran", reconoció.