Alcalde de Tomé arremetió contra la demora y falencias en casas de emergencia
"No entiendo cómo es la planificación de las unidades de emergencia de parte del Gobierno", advirtió Ítalo Cáceres en Cooperativa.
Según la autoridad, algunas construcciones temporales presentan graves defectos de instalación, incluyendo la ausencia de cimentaciones adecuadas, problemas de anclaje y la aparición de filtraciones.
El jefe municipal de la zona lamentó la falta de fiscalización y supervisión técnica por parte de los organismos públicos, permitiendo que las estructuras deficientes sean entregadas a las familias.
La Región del Biobío, y en particular la comuna de Tomé, continúa lidiando con las graves secuelas de los incendios forestales. La esperanza de una pronta recuperación choca con una realidad preocupante en la entrega de soluciones habitacionales.
En entrevista con El Diario de Cooperativa, el alcalde de Tomé, Ítalo Cáceres, levantó una crítica contra la lentitud y las deficiencias en la instalación de las viviendas de emergencia a cargo del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred).
El panorama es desolador: los incendios dejaron a su paso 566 viviendas siniestradas, un fallecido y más de 1.400 familias damnificadas, con sectores clave como Punta de Parra devastados. Sin embargo, la respuesta en términos de vivienda de emergencia ha sido insuficiente.
"Llevamos un poquito más de dos semanas y se han instalado 54 viviendas de un total de 566. Es lamentable esta lentitud", afirmó el jefe comunal, que calificó este avance -que se acerca solo al 10% de las casas requeridas- como "muy lento".

Deficiencias en la instalación y falta de estándares
Más allá de la lentitud, el alcalde denunció que, "de esas casas que se instalaron por parte de Senapred, un porcentaje también quedó mal instalada".
"Entiendo que cuando uno contrata un servicio que requiera desarrollarse, por lo menos debe cumplir con ciertos estándares. Y esos estándares de instalación de las primeras viviendas de emergencia (fallaron)", advirtió Cáceres.
Según dio como ejemplo, "cuando uno instala estas casas vienen con unos apoyos o fundaciones donde tienen que hacerse algunas perforaciones en el terreno y se instala para que quede asentada, pero eso no se hizo".
A esto sumó que "la casa cuando se instala sobre estos apoyos o estas fundaciones tiene que haber una sujeción de estos elementos, (pero) no se hizo", y que también se registran "goteras en algunas de las casas".

La carencia de una supervisión técnica adecuada es, para el alcalde, una de las causas fundamentales de estas deficiencias. Lamentó que "cuando se instalan estas casas de emergencia, que son como como un juego Tetris cuando uno las ensambla, debe haber una cuadrilla con un inspector, con un Hito, con una unidad técnica que revise, chequee y que permita hacer un buen trabajo".
"El Gobierno le está pagando a esta empresa para que haga ese trabajo. Entonces, eso faltó en las primeras viviendas", puntualizó la autoridad en Cooperativa.
Crítica a la improvisación y el "cuello de botella" advertido por el Gobierno
Ante la autocrítica del Presidente Gabriel Boric, que reconoció la lentitud y la existencia de un "cuello de botella", el alcalde de Tomé manifestó su frustración.
"No sé qué explicación le puedo dar a un vecino que el Presidente me dice que hay un cuello de botella. O sea, estamos a más de dos semanas de la emergencia", cuestionó Cáceres, que arremetió también por la falta de previsión en un país con historial de desastres.
"No entiendo cómo es la planificación de las unidades de emergencia de parte del Gobierno. Cuando yo tengo una unidad de emergencia me preparo, trato de buscar siempre, esto no es la primera emergencia que hemos tenido en el país (...) hemos vivido terremotos, incendios, inundaciones, yo no creo que estemos improvisando acá", enfatizó.

El jefe comunal también criticó que, "si el Gobierno tiene las unidades correspondientes, me llama mucho la atención que exista solamente un proveedor en Chile, que haya una sola empresa que fabrica casas de emergencia".
Este factor, junto a la falta de fiscalización, contribuye directamente a la lentitud y la baja calidad de las soluciones. El alcalde es enfático: "Por supuesto que he visto improvisación".
Temor a replicar la situación en Viña del Mar
La preocupación se agudiza ante el fantasma de la lenta reconstrucción de Viña del Mar.
"Sin duda, yo también tengo el temor, hemos conversado con los alcaldes también, vecinos, y me dicen: 'pienso que puede pasar lo mismo que Viña (del Mar)'. Yo no quiero que esto pase", confesó Cáceres, que dijo que la exigencia es clara: las 566 viviendas de emergencia deben estar instaladas para el 31 de marzo.

Frente a esto, instó al Gobierno a actuar con mayor celeridad y a "ponerle el pie al acelerador" para que se puedan instalar 20 casas diarias. A pesar de los recursos inyectados por el Gobierno Regional, la eficiencia de Senapred sigue siendo el principal obstáculo.