Senadora paraguaya volvió a la carga contra Mbappé y lo llamó "hijo de puta" ante el Congreso

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Cooperativa.cl

Celeste Amarilla, que acusó supuesta violencia de género tras la respuesta del jugador, ahora apuntó a que "dejen de llorar como mujer".

 @celestesenadora / Agencia Xinhua

La senadora paraguaya Celeste Amarilla volvió a cargar con insultos hacia Kylian Mbappé tras sus polémicos dichos racistas contra el jugador luego del caliente partido entre Francia y Paraguay en octavos de final del Mundial 2026.

Este miércoles, en una sesión del Congreso paraguayo, Amarilla justificó sus dardos en la molestia contra el delantero por negarle el saludo al arquero Orlando Gill, pues "está internalizado el saludo (en Paraguay)".

"Entonces, ¿qué nos enojó? Que cuando Orlando Gill, un niño, que por primera vez pisaba un Mundial y seguramente por primera vez Europa (sic), jugando ante el mundo, y le pasa la mano con toda la humildad del paraguayo... y este hijo de puta le niega la mano y le grita el gol en la cara. Eso no es francés, eso no lo hubiera hecho un francés nunca", disparó, deslizando nuevamente cuestionamientos a su nacionalidad al ser hijo de inmigrantes.

Frente a las críticas, Amarilla mantuvo firme su controversial postura: "Si hubiera sido Mbappé, ya estaría en el psicólogo de todo lo que me están acosando los franceses en las redes. Pero sigan, metan, para eso expliqué todo esto. No me mueve un pelo lo que me dicen los franceses".

La parlamentaria, que acusó a Mbappé de violencia de género por su respuesta a los insultos, llamó la atención por una frase machista dentro de su argumentación: "me niego a pensar que Francia es nada más la tierra de Mbappé. Para mí es mucho más, franceses. Dejen de llorar como mujer lo que no supieron defender como hombres".

Cabe recordar que Celeste Amarilla, quien llamó "camerunés colonizado" y que "en vez de leche materna chupaba cocos mientras escuchaba chimpancés", defendió sus repudiados dichos racistas bajo el cambio de mentalidad entre generaciones.

"Él no me pidió disculpas y yo no tengo por qué dárselas. Lo aprendido por una persona de casi 62 años, que vivió en aquella sociedad mundial donde se le pegaba a los gays y decir 'negro de mierda' era lo más usual. Yo vengo de esa sociedad", dijo ante la prensa el martes recién pasado.