La corrupción en América Latina se mantiene estancada, con sólo tres países -Chile, Uruguay y Costa Rica- que sacan un "aprobado" en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), presentado este martes en Berlín por Transparencia Internacional, y con Venezuela y Haití entre los más corruptos.
El IPC que diagnostica la corrupción en 32 países del continente americano, refleja que muchos de los programas que implementan los gobiernos latinoamericanos con el fin de combatir la corrupción, han fracasado, según puede leerse en el informe.
La propia presidenta de TI, Huguette Labelle, que destacó los esfuerzos realizados por países como Chile, a donde viajó recientemente la presidenta de TI, apuntó que "la población espera a ver si los gobiernos realmente llevan a la práctica las medidas anticorrupción que prometen".
Durante los últimos años, el crecimiento económico superior al cinco por ciento en el subcontinente, no ha mermado la desigualdad económica, y son las familias menos adineradas las que tienden sin embargo a pagar con mayor frecuencia sobornos, a costa de los magros ingresos familiares, concluye el documento.
Juanita Riaño, responsable de investigación de TI, habló de un "estancamiento" en la batalla contra la corrupción en América, como refleja el hecho de que "de los 32 países que recoge el índice, 22 estén por debajo de cinco puntos" (en una escala del uno al diez, donde diez sería el menos corrupto), apuntó.
Cifró los problemas Riaño en "el sistema judicial, los servicios públicos y la captura del estado por parte del sector privado".
Labelle por su parte considera que en países con una riqueza de materias primas como Chile, su población tarda en percibir "si un gobierno emprende medidas serias contra la corrupción o no", ya que esperan a ver si esos recursos enriquecen o no a sus habitantes.