El Tribunal del Distrito de Nara condenó este miércoles a Tetsuya Yamagami, de 45 años, a cadena perpetua por haber asesinado con un arma casera, en 2022, al exprimer ministro japonés Shinzo Abe, quien gobernó el país entre 2006 y 2007, y entre 2012 y 2020.
El crimen destapó un escándalo por los vínculos entre algunos miembros del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) y la polémica "secta Moon".
El crimen ocurrió cuando Abe participaba en un acto electoral en la ciudad de Nara, y sacudió al país. La motivación del asesino fue denunciar los supuestos vínculos del exmandatario con la Iglesia de la Unificación (conocida como "secta Moon"), y alegar que esta organización llevó a su familia a la bancarrota, lo que reavivó el interés público sobre el controvertido grupo religioso.
La sentencia se corresponde con la petición de la Fiscalía, que solicitó cadena perpetua por tratarse de un asesinato cometido durante un acto electoral.
Yamagami, que se declaró culpable de los cargos principales, recibió el fallo cabizbajo y con las manos entrelazadas, según informó la cadena NHK.
"El crimen de esperar la oportunidad para apuntar con un arma a la víctima es despreciable y extremadamente malicioso", y "está claro que utilizar una pistola en una multitud es un crimen muy peligroso", consideró el presidente del tribunal, el juez Shinichi Tanaka, al dictar sentencia.
La defensa había solicitado una pena máxima de 20 años de prisión, argumentando que la "trágica" infancia del acusado y la influencia de la Iglesia de la Unificación sobre su familia motivaron el crimen.
"Lamentamos que no se hayan aceptado nuestras reclamaciones", señalaron los abogados de Yamagami, quienes no descartaron apelar el veredicto.
La controvertida "secta Moon"
La Iglesia de la Unificación fue fundada en 1954 en Corea del Sur por el fallecido reverendo Sun Myung Moon y es conocida por sus bodas masivas y por las denominadas "ventas espirituales", mediante las cuales presuntamente coacciona a sus miembros para adquirir objetos a precios elevados.
Tras la muerte de Moon en 2012, la organización se fragmentó por disputas internas entre su viuda, Han Hak-ja, y varios de sus hijos.
La rama japonesa del movimiento original fue objeto de un intenso escrutinio público en Japón después de que Yamagami destapara importantes conexiones entre la escena política nacional y el grupo religioso.
El magnicidio hizo además que muchas víctimas del credo en el país sacaran a la luz sus historias, especialmente hijos de miembros que aseguran haber sido robados y extorsionados por sus progenitores para dar sus bienes al grupo.
En marzo pasado, un tribunal japonés ordenó la disolución de la Iglesia de la Unificación como organización religiosa, decisión que fue apelada y cuyo proceso judicial sigue en curso.
El escrutinio se ha extendido también a Corea del Sur, donde hace apenas una semana, el primer ministro surcoreano, Kim Min-seok, hizo un llamado público a "erradicar" las "pseudorreligiones", mientras las autoridades investigan a la Iglesia de la Unificación.
En tanto, la líder de la "secta Moon", Han Hak-ja, es investigada por su presunta implicación en sobornos a políticos, y las autoridades surcoreanas han llevado a cabo diversas redadas en instalaciones clave de la agrupación religiosa.
Reacciones tras la sentencia
Akie Abe, viuda del ex primer ministro, señaló que el fallo supone el cierre de "los largos días" desde la muerte de su esposo, y expresó su deseo de que el condenado "reconozca lo que ha hecho y expíe el crimen".
También manifestó su intención de "mirar hacia adelante" y vivir "cada día al máximo".
El asesinato de Abe, ocurrido en Nara durante un acto electoral, motivó también llamados oficiales a reforzar la seguridad en los procesos democráticos.
"Las elecciones son la base de la democracia, y es necesario que la campaña no se vea obstaculizada por la violencia", afirmó el portavoz gubernamental Minoru Kihara, de cara a las elecciones generales anticipadas para el 8 de febrero.