La ONU cumple 80 años en sus horas más sombrías

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| Periodista Digital: EFE

En Londres, Guterres presentó los actos del aniversario de Naciones Unidas con un llamado urgente a reformar la organización, en medio de recortes, intervenciones unilaterales y el creciente poder de las grandes potencias al margen del sistema multilateral.

La ONU cumple 80 años en sus horas más sombrías
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António Guterres, secretario general de la ONU, presenta los actos por el 80° aniversario del organismo en Londres.

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El secretario general de la ONU, António Guterres, presentó hoy en Londres los actos de celebración del 80 aniversario de la creación de Naciones Unidas, una institución que se encuentra en sus horas más sombrías ante la persistente degradación del multilateralismo.

El imponente edificio de Westminster Hall, al lado del Big Ben y no lejos del Palacio de Buckingham, un entorno hoy repleto de turistas, fue el lugar elegido porque fue aquí donde hace 80 años los 51 primeros países que formaron las Naciones Unidas (hoy son 193) crearon sus dos pilares fundamentales, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad.

Pero el tono del aniversario está lejos de ser festivo, con unas instituciones multilaterales ninguneadas por las grandes potencias, recortes masivos de los países ricos a la cooperación internacional, intervenciones armadas unilaterales y hasta negociaciones de paz que se cocinan al margen de Naciones Unidas.

El elefante en la habitación

El discurso de Guterres trató de insuflar un tono positivo al proclamar que los principios que permitieron nacer a la ONU siguen estando vigentes, pero sin dejar de señalar las amenazas que se ciernen sobre su futuro.

Y aunque no nombró a Estados Unidos -que el año 2025 ni siquiera pagó su contribución general a la ONU- ni a su presidente, Donald Trump, en realidad fue 'el elefante en la habitación' cuando Guterres enumeró esos ataques a un mundo multilateral.

"Vemos cómo fuerzas poderosas se alinean para socavar la cooperación internacional", dijo, y citó tres ejemplos: el rearme militar (2.700 billones de dólares de gasto militar global en 2025), el apetito aún desmedido por los combustibles fósiles y el descontrol de una inteligencia artificial donde "los algoritmos premian las falsedades, azuzan el odio y dan al autoritarismo poderosas herramientas de control".

Son precisamente tres ámbitos donde el presidente Donald Trump -y también el ruso, Vladímir Putin,- han demostrado escasa voluntad de negociar o atenuar sus intereses.

Sin mencionar en ningún momento a ninguno de los dos, Guterres les lanzó este mensaje que parecía un ruego: "Está claramente en el interés de los que acumular el mayor poder ponerse en la primera línea de las reformas (de la ONU). Aquellos que se aferran a sus privilegios de hoy se arriesgan a pagar mañana el precio".

Con ello, aludía a la siempre postergada reforma de las instituciones de la ONU y de los organismos financieros multilaterales, dominados por los países occidentales y en los que Asia, África y América Latina tienen un papel casi irrelevante. Una reforma que, pese a ser reconocida como necesaria por todos, se atasca siempre por la negativa de EEUU y Rusia a ceder parte de su protagonismo.

Y hubo más indirectas dirigidas a Trump, que la pasada semana, en una entrevista con el New York Times, proclamó con crudeza que el único poder que lo limita es "mi propia moralidad, mi propia mente".

De nuevo sin mencionarlo, Guterres dijo hoy: "Hay un mito persistente, ahora amplificado y cada día más fuerte, de que la paz es una ingenuidad, que la única política 'verdadera' es la del propio interés y la fuerza". A ese principio, Guterres antepuso "la paz, la justicia y la igualdad (como) los objetivos más valientes, más prácticos y más necesarios de todos", que son justamente lo que han guiado a la ONU en sus 80 años.

Un magro legado para un Guterres de salida

António Guterres cumple este 2026 el último año de su segundo mandato como secretario general, y no está claro quién será su sucesor. La idea de que era hora de que una mujer ocupara por primera vez en la historia este cargo comienza a desvanecerse, y ya no figura entre las prioridades más acuciantes.

Guterres, uno de los secretarios generales más políticos que ha encabezado la institución, se encuentra especialmente amargo porque la organización ha sido incapaz de frenar los dos conflictos más graves (por lo divisivos) de la era contemporánea: la invasión de Ucrania, aún sin terminar, y la guerra de Gaza, ahora en vías de resolverse con una especie de 'protectorado americano' en el que la ONU no ha tenido arte ni parte.

Sin mencionar el hecho de que el cambio climático ni el desarrollo de la Inteligencia Artificial avanzan sin freno y tampoco la ONU ha podido imponer un control efectivo ante estos dos fenómenos que están cambiando el mundo.

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