Intolerable venta de armas a Taiwán enfrentará contramedidas enérgicas
"China hace un llamado a la comunidad internacional a mantener una posición objetiva y justa respecto a la cuestión de Taiwán".
Foto: ATON
"China hace un llamado a la comunidad internacional a mantener una posición objetiva y justa respecto a la cuestión de Taiwán".
Foto: ATON
Por Niu Qingbao, embajador de China en Chile
Recientemente, Estados Unidos anunció un plan de venta de armas avanzadas de 11,105 millones de dólares a la provincia china Taiwán, violando gravemente el principio de una sola China y las estipulaciones de sus tres comunicados conjuntos con China, especialmente el Comunicado del 17 de agosto de 1982, y perjudicando gravemente la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de China, a lo que el gobierno chino se opone firmemente y ha adoptado contramedidas enérgicas.
En primer lugar, la venta de armas por parte de EE.UU. socava la paz en el Estrecho de Taiwán. Solo existe una China en el mundo, Taiwán es parte inalienable del territorio chino, y lo de Taiwán es puramente asunto interno de China, lo cual es el verdadero status quo en el Estrecho de Taiwán. Son las actividades separatistas de la administración por la "independencia de Taiwán" de Lai Ching-te y las amenazas de fuerzas externas los que están alterando el statu quo en el estrecho y amenazando la paz y la estabilidad en la región.
En segundo lugar, dicha venta de armas es una flagrante violación del orden internacional. El regreso de Taiwán a China es un importante resultado de la victoria de los países aliados en la II Guerra Mundial y una parte esencial del orden internacional de posguerra. Una serie de documentos, incluidos la Declaración de El Cairo, la Proclamación de Potsdam y el Instrumento de Rendición de Japón, reafirman la soberanía de China sobre Taiwán. El principio de una sola China es un consenso universal de la comunidad internacional y constituye la base política para que China establezca y mantenga relaciones diplomáticas con 183 países, incluido Chile. La intervención de Estados Unidos en la cuestión de Taiwán es una provocación descarada contra la autoridad de las Naciones Unidas y las normas fundamentales de las relaciones internacionales.
En tercer lugar, dicha venta de armas constituye una traición de los compromisos de Estados Unidos. En el Comunicado del 17 de agosto de 1982, EE.UU. se comprometió explícitamente: "Las armas vendidas a Taiwán no excederán, ni en calidad ni en cantidad, el nivel de suministro de años recientes tras el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos, y EE. UU. tiene la intención de reducir gradualmente sus ventas de armas a Taiwán, conduciendo con el tiempo a una solución final". Sin embargo, lejos de reducir la cantidad, Estados Unidos ha incrementado cada vez más las ventas. El plan de venta recién anunciado es el más grande desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos, en lo que armas como los lanzacohetes HIMARS y los drones suicidas poseen claras capacidades ofensivas.
La cuestión de Taiwán es el núcleo de los intereses fundamentales de China y la línea roja infranqueable en las relaciones sino-estadounidenses, donde no existe "espacio de ambigüedad" ni ninguna "zona gris". China responderá energéticamente ante cualquier acción provocativa que cruce dicha línea, y cualquier empresa o individuo que participe en la venta de armas a Taiwán pagará por su error, por lo que el gobierno chino ha aplicado, de acuerdo con la ley, contramedidas contra 20 empresas estadounidenses de la industria de defensa y 10 altos ejecutivos involucrados en dicha venta de armas a Taiwán. Los ejercicios "Misión Justicia-2025" del ejército chino constituyen una severa advertencia a las fuerzas separatistas por la "independencia de Taiwán" y a la interferencia de fuerzas externas, siendo una acción necesaria y justa para defender la soberanía nacional y la integridad territorial.
China hace un llamado a la comunidad internacional a mantener una posición objetiva y justa respecto a la cuestión de Taiwán, adherirse al principio de una sola China, oponerse a cualquier forma de unilateralismo y hegemonía, y rechazar las acciones que inciten la tensión en el Estrecho de Taiwán. China continuará trabajando junto con todos los países del mundo para salvaguardar la equidad y la justicia internacionales, y defender firmemente el sistema internacional centrado en las Naciones Unidas y el orden internacional basado en el derecho internacional.