La crisis política y militar que estalló este sábado en Venezuela tuvo repercusiones inmediatas en el fútbol sudamericano. Jefferson Savarino, figura de Botafogo, no consiguió salir de su país natal para presentarse a la pretemporada del club debido al cierre total de los aeropuertos, consecuencia directa de la operación de Estados Unidos que terminó con la captura de Nicolás Maduro.
El atacante pasó la última semana de sus vacaciones en Caracas junto a su familia, donde aprovechó de celebrar el cumpleaños de su hijo mayor. Su planificación original contemplaba retornar este sábado a Río de Janeiro para sumarse a los entrenamientos del "Fogao" la mañana del domingo, itinerario que se canceló forzosamente tras los ataques registrados en la capital venezolana y otras ciudades, según reportó Globo Esporte.
Ante la incertidumbre, Botafogo activó sus protocolos y mantuvo contacto permanente con el jugador y su esposa, Paola. Desde la institución brasileña informaron que, pese a la gravedad de los hechos ocurridos en la madrugada, tanto el futbolista como sus cercanos se encuentran en perfectas condiciones de seguridad.
La situación obligará a Savarino a retrasar su reincorporación a los trabajos del equipo, que ahora será dirigido por el argentino Martín Anselmi para la temporada 2026. Por el momento, no existe una fecha clara para la reapertura del espacio aéreo venezolano, por lo que el retorno al fútbol brasileño quedó en suspenso indefinido.