El Presidente Gabriel Boric condenó "enérgicamente" el ataque de EE.UU. a Venezuela y la posterior detención de Nicolás Maduro, y alertó que, tal como afectó a Caracas, una intervención de similares características podría afectar a cualquier otro país del mundo.
"Como Gobierno de Chile, manifestamos nuestra máxima preocupación y enérgica condena frente a las acciones militares que EE.UU. ha estado desarrollando en Venezuela", dijo en una rueda de prensa tras reunirse en La Moneda con sus ministros para abordar la contingencia venezolana.
En esta línea, el Mandatario repudió que "un Estado extranjero quiera ejercer un control directo sobre territorio venezolano, administrar el país y, eventualmente, continuar operaciones militares hasta imponer una transición política".
"Esto sienta un precedente extremadamente peligroso para la estabilidad regional y global. Chile reafirma que el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados constituye una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia y que forma un pilar esencial del derecho internacional", sostuvo Boric.
"La soberanía no es una formalidad: es una garantía esencial que protege a los países de las voluntades externas de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte. Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro", alertó el Presidente.
La reflexión de Boric: Uso de la fuerza por sobre las reglas
Boric también fustigó "la amenaza de control externo unilateral de los recursos naturales o estratégicos (de Venezuela, que) constituye una grave violación al principio de integridad territorial y pone en peligro la seguridad, la soberanía y al estabilidad de todos los Estados de la región".
"Si (desde EE.UU.) pueden hacerlo allá (en Caracas), por qué no podrían hacerlo, en el futuro, en otra parte", reiteró.
"Este hecho se inscribe en un contexto geopolítico alarmante, donde la fuerza comienza a reemplazar crecientemente a las reglas como mecanismo para resolver los conflictos internacionales", lamentó el jefe de Estado.
"Normalizar esta lógica erosiona el sistema multilateral, debilita la democracia a escala global y expone a todos los países, especialmente a los de menos poder relativo, a decisiones unilaterales impuestas por la fuerza militar. La democracia no se construye desde al fuerza ni de la imposición", criticó Boric.
Llamado a la ONU y monitoreo de flujo migratorio
En este escenario, Boric señaló que "Chile hace un llamado urgente a Naciones Unidas para que asuma un rol activo e inmediato (en la situación), usando todos los mecanismos disponibles para evitar una escalada militar, proteger a la población civil y reestablecer un marco de solución política y pacífica conforme a la Carta".
"Para ello, estamos en coordinación con distintos gobiernos. En este contexto y, ante sus posibles efectos regionales, hemos dispuesto un monitoreo permanente de nuestras fronteras de cara a eventuales aumentos de flujos migratorios de Venezuela hacia Chile; y fortaleceremos los protocolos de monitoreo y protección consular para ciudadanos chilenos en Caracas", añadió el Mandatario.
"Chile actuará como siempre lo ha hecho: con responsabilidad, coherencia y firmeza, defendiendo principios que consideramos irrenunciables como la no violencia, la sobreranía de los Estados, la prohibición del uso de al fuerza o la amenaza, la solución pacífica de las controversias y la plena vigencia del derecho internacional", cerró Boric.