Fiscalizadores ya comenzaron a trabajar en la celulosa Nueva Aldea

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Autor: Cooperativa.cl

La planta de Celco recibió en su primer día de operación oficial la primera visita del Comité Operativo de Fiscalización (COF), que promete visitas "permanentes" a la polémica industria.

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El Comité Operativo de Fiscalización (COF) de la Octava Región realizó este jueves su primera visita a la planta de la Celulosa Arauco y Constitución (Celco) Nueva Aldea, que cumple su primer día de trabajo.

 

Luego de recibir la luz verde de la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama), la gerencia de la planta inició el miércoles la "marcha blanca" que este jueves entregará el primer fardo de celulosa, resistida por los grupos ecologistas.

 

El COF, integrado por los servicios públicos que participan del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en la región, llegó hasta la planta encabezado por el director de Conama Bíobio, Bolívar Ruiz,

 

El funcionario afirmó que se realizará una fiscalización permanente en terreno de los más de 60 parámetros de contaminación con que se evaluará a Nueva Aldea, que puede operar sólo hasta el 50 por ciento de su capacidad mientras no construya dentro de los próximos nueve meses un ducto que lleve sus desechos líquidos hasta el mar y no al Río Itata, como sucede actualmente.

 

Nueva Aldea demoró dos años en su resistida construcción, que tuvo un costo de 1.400 millones de dólares y debió enfrentar en 2005 una fuerte multa de y una suspensión de obras por dos meses por ampliar, sin contar con los permisos ambientales, su capacidad de producción de 500 a 856.000 toneladas anuales.

 

Además, vivió un grave episodio cuando una fuga de material radioactivo afectó a fines de 2005 a dos empleados subcontratados.

 

Los ecologistas reclaman que la empresa aplica en su producción un proceso que es altamente contaminante, como el uso del dióxido de cloro, que si bien afecta menos el medio ambiente que el cloro elemental, está lejos de la limpieza del blanqueamiento con oxígeno, que se utiliza en Europa.

 

En la desembocadura del río Itata, donde la planta dejará sus residuos durante los próximos meses, viven 50.000 personas. (Cooperativa.cl)

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