China Hoy: Un quinquenio para América Latina

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Al igual que China, la región se prepara para un periodo clave en su proceso de desarrollo.

China Hoy: Un quinquenio para América Latina
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  • Este es un artículo de la revista China Hoy, que puedes leer completo en este enlace gracias al acuerdo con Efecto China.

Por: Michael Zárate*

Por lo general, la celebración de las Dos Sesiones es seguida con interés en el mundo porque brinda la oportunidad de identificar cuáles son las prioridades de un socio mayúsculo como China. Este año, ese interés se vio incrementado porque las Dos Sesiones coincidieron con el inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el cual ha fijado –de manera más concreta y sistemática– los grandes objetivos del país para los próximos cinco años. Este es también un periodo en el que se abren oportunidades que América Latina podría aprovechar en momentos de gran inestabilidad geopolítica y económica a nivel global.

En la década de 1980, el término glocal fue acuñado bajo el significado de "actuar localmente y pensar globalmente". Esta definición podría calzar con la trascendencia que hoy han alcanzado los planes quinquenales chinos. "Mientras el mundo arde, China define su futuro y el de nuestro planeta", escribió el diario argentino Clarín en referencia al XV Plan Quinquenal. Sin embargo, para poder discernir las oportunidades que se presentan para América Latina convendría empezar por preguntarnos cuál es la China que se asoma en este nuevo lustro.

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5 de marzo de 2026. Diplomáticos extranjeros asisten como observadores a la IV Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional. Xinhua

La China que surge

Hay conceptos que se vuelven consensos. Tanto el desarrollo de alta calidad como el fomento de las fuerzas productivas de nueva calidad son dos conceptos de amplia vigencia en la China de hoy. Esta visión ha permitido que, en los últimos cinco años, su PIB haya crecido un promedio del 5,4 % -muy por encima de la media mundial-, que el país se consolide como el mayor comercio de bienes del mundo, que sus avances en innovación tecnológica sean reconocidos globalmente, y que haya logrado establecer el sistema de energías renovables de mayor magnitud y de más rápido desarrollo del planeta. A todo ello hay que añadir cifras que tienen una relación directa con la población china: el ingreso disponible per cápita aumentó a una tasa promedio anual del 5,4 %, se crearon más de 60 millones de empleos urbanos y la esperanza de vida subió a los 79,25 años.

Una China más empoderada es la que surge en este nuevo lustro, aunque debe navegar por un entorno internacional más complejo y resolver contradicciones más profundas. De ahí que en este XV Plan Quinquenal la prioridad ya no sea tanto el crecimiento económico -como ocurría en planes anteriores-, sino garantizar una seguridad económica y tecnológica que afiance su camino hacia 2035, año en el que China espera duplicar el PIB per cápita de 2020 y alcanzar el nivel de país moderadamente desarrollado.

Por tanto, el periodo del XV Plan Quinquenal no será un ciclo centrado solo en crecer más, sino en crecer con mayor demanda interna, mayor transición ecológica, mayor innovación, mayor infraestructura y mayor apertura comercial. En el caso de América Latina, esto abre una ventana que implicará no solo venderle más a China, sino también atraer mayor inversión de ella y -más importante aún- buscar ascender en las cadenas de valor, en lugar de quedarse solo como proveedora de materias primas.

Según cifras oficiales chinas, el volumen comercial entre China y América Latina alcanzó los 565.280 millones de dólares en 2025, lo que supuso un crecimiento interanual del 6,5 %, por encima del alza general del comercio exterior chino.

Entre sus objetivos de desarrollo para el periodo 2026-2030, China espera mantener un crecimiento del PIB dentro de un rango adecuado, con tasas que se determinarán en función de las condiciones existentes. Por lo pronto, para este año, China se ha trazado un objetivo de crecimiento económico de entre un 4,5 % y un 5 %. A fin de garantizar un desarrollo ecológico e impulsado por la innovación, el país busca aumentar su gasto anual promedio en investigación y desarrollo (I+D) por encima del 7 %, así como una reducción total del 17 % en las emisiones de dióxido de carbono por unidad del PIB. Asimismo, apunta a incrementar el valor agregado de las industrias clave de su economía digital hasta el 12,5 % de su PIB y la esperanza de vida de su población hasta los 80 años.

Estas prioridades permiten apreciar que, en los próximos cinco años, China buscará entre sus socios internacionales primordialmente tres aspectos: seguridad de suministro, cooperación para su transición ecológica y energética, y mercados y plataformas logísticas para sus empresas.

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7 de julio de 2024. Vista aérea del Complejo Solar Marangatu, con inversión de la empresa china State Power Investment Corporation (SPIC), en el en el estado de Piauí, Brasil. Xinhua

Sectores con grandes oportunidades

Un sector en América Latina que podría verse muy beneficiado es el de la agroindustria y los alimentos. La necesidad de China de seguir promoviendo un crecimiento económico de mayor calidad hará que el país busque no solo elevar los ingresos de su población, sino también estimular el consumo, dinamizar los mercados y expandir los servicios y las compras, lo que se condice con una demanda más amplia de alimentos importados y de bienes de consumo de calidad.

Según el Informe sobre la Labor del Gobierno presentado ante la Asamblea Popular Nacional, China impulsará las importaciones a fin de promover un comercio equilibrado en 2026. El año pasado, el gasto en consumo final contribuyó con un 52 % al crecimiento económico chino, lo que representó un aumento de cinco puntos porcentuales con respecto a 2024. De este modo, el consumo se sigue perfilando como un motor del desarrollo sostenible en China.

Para Brasil, este panorama podría significar una profundización de su posición en soja, hierro y proteínas. En 2025, el gigante sudamericano representó nada menos que el 73,6 % de todas las importaciones chinas de soja -un índice récord-, mientras que China se consolidó como el principal destino de las exportaciones brasileñas de carne bovina y de productos agropecuarios. En el caso de Uruguay, el mercado chino concentró el 86 % de sus exportaciones de soja en 2025 y fue también un destino relevante para la carne bovina. En cuanto a Chile, el caso emblemático son las cerezas. En la temporada 2025-2026, un 87 % de todas las exportaciones chilenas de esta fruta se dirigieron al mercado chino.

Un segundo sector que resultaría favorecido es el de la energía verde y la infraestructura asociada. Las ambiciosas metas chinas en cuanto a reducción de dióxido de carbono, expansión de energías no fósiles, nuevas infraestructuras y construcción inteligente pueden abrir un espacio para una región como América Latina, no solo como exportadora de insumos, sino especialmente como receptora de capital, equipos y tecnología de China.

Aquí nuevamente Brasil aparece bien posicionado, pues ha sabido establecer una matriz energética en donde las fuentes renovables tienen un rol preponderante, lo cual encuentra respaldo en su capacidad hidroeléctrica y en su desarrollo de biocombustibles. La agencia Reuters informó el 2 de marzo sobre un proyecto de energía renovable en la Amazonía brasileña con baterías suministradas por la empresa china Huawei, en lo que apunta a convertirse en el sistema de almacenamiento de energía más grande de la historia brasileña.

Del mismo modo, Chile busca integrar su riqueza en litio a las cadenas de valor relacionadas con el almacenamiento energético, mientras promueve grandes proyectos eólicos y solares en el desierto de Atacama. En el caso de México, el país viene fomentando la electromovilidad y esforzándose en consolidar también su lugar dentro de la cadena regional de semiconductores y componentes electrónicos.

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6 de noviembre de 2025. Visitantes degustan productos típicos en el stand de Argentina en la VIII Exposición Internacional de Importaciones de China en Shanghai. Wei Yao

Un lustro verde

La transición ecológica es uno de los aspectos del XV Plan Quinquenal que debería tener más relevancia para los países latinoamericanos. En estos últimos años, empresas chinas han financiado grandes proyectos eólicos y solares en Brasil y Argentina, además de proporcionar trenes de energía limpia y autobuses eléctricos para diversas ciudades latinoamericanas. Dos ejemplos exitosos de la cooperación en electromovilidad son Chile y Colombia. Actualmente, la capital chilena, Santiago, es la ciudad fuera de China con el mayor número de autobuses eléctricos en el transporte público (más de 4000 unidades), todos de origen chino. En tanto, la capital colombiana, Bogotá, cuenta con 1486 buses completamente eléctricos, constituyendo la segunda flota más grande de América Latina gracias a firmas chinas como BYD y Yutong.

Un tercer sector de grandes oportunidades para América Latina es el de la innovación tecnológica. Si bien para China siguen siendo prioritarias áreas como la inteligencia artificial, los semiconductores y las redes 5G, en el XV Plan Quinquenal se puede observar un mayor hincapié en la autosuficiencia tecnología. De hecho, el plan contempla 28 grandes proyectos destinados a impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas de nueva calidad y fortalecer la capacidad de innovación. China alcanzó el año pasado niveles récords en inversión en I+D y notables avances en inteligencia artificial, biotecnología y robots humanoides. Muestra de ello fue el protagonismo que estos androides alcanzaron en la última Gala de la Fiesta de la Primavera en febrero pasado.

Es aquí donde pueden entrar a tallar los mercados latinoamericanos como receptores de la inversión china en alta tecnología. La región capta apenas un 1,12 % de la inversión mundial en inteligencia artificial, según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025. Más aún, mientras en China la cobertura 5G alcanza al 95 % de la población, en América Latina la penetración es aún menor al 30 %, de acuerdo con cifras dadas por Daniel Zhou, presidente de Huawei Latinoamérica, en el reciente Congreso Mundial de Móviles en Barcelona.

De acuerdo con esta serie de datos, China no es el único que se dispone a iniciar un nuevo quinquenio. En momentos sumamente complejos para el orden internacional, América Latina debe prestar gran atención a los cinco años que se vienen, un lustro en el que habrá oportunidades, pero para las que hay que trabajar perspicaz y mancomunadamente. Si la región logra en estos años apuntalar una vía de desarrollo independiente y atraer inversión china y extranjera que signifique mayor transferencia tecnológica, más infraestructura útil, más encadenamientos productivos y mayor diversidad exportadora, podremos hablar de un quinquenio mejor aprovechado que en olas anteriores. La ruta ya ha sido trazada.

*Michael Zárate es un periodista peruano experto en temas de China y fue redactor subjefe de la revista China Hoy.

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