Lo de Miguel Bosé ya es un mito

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Autor: Cooperativa.cl

Ya no usa mallas de lycra, pero sigue encantando a las generaciones jóvenes; usa sonidos modernos y mantiene la fidelidad de quienes le conocieron como un baladista. Miguel Bosé es una figura sobresaliente.

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La vigencia de Miguel Bosé se probó una vez más en la Quinta Vergara, sobre todo al ver que sus fanáticas no sólo son las adolescentes de 1980, sino que varias generaciones distintas, que constantemente se suman al conjunto de admiradoras del hispano, que con un sonido que mezcla toques más cercanos al rock y a la electrónica, logra refrescar sus clásicos, como "Bambú".

 

Para el español, Viña 2005 fue un lugar familiar y se dio el lujo de incluso salir con jeans y una polera negra, nada de elegancia, porque esa característica Bosé la pone en la música, al hacerse acompañar de segundas voces de calidad, que le entregan la solidez necesaria para él concentrarse en su voz y en numerosos movimientos bastante eróticos, que durante una hora y 15 minutos detonaron gritos ensordecedores en el recinto viñamarino.

 

A las 22:17 horas (01:17 GMT), Bosé inició su set con "Ojalá, ojalá", de su disco recién editado, "Velvetina".´

 

Con "Guilliver" y "El hijo del capitán trueno", el cantante saludó unas de sus producciones más vanguardistas, "Sereno" (2001). El cuarto tema también fue un estreno de "Velvetina": "Hey, Max".

 

Ya con "Bambú", el delirio viñamarino era absoluto y como nunca en las anteriores cuatro noches de festival, las pancartas con el nombre de un artistas –Bosé en este caso- eran exhibidas por varios centenares de personas.

 

"Si tú no vuelves" encendió más de una antorcha y varios miles de corazones, que también disfrutaron "Morena mía", "Down with love", "Olvídame tú" y el primer cierre, "Nada particular", que coronó 35 minutos de una más que contundente presentación, tanto por el sonido, la precisión de la banda que acompaña a Bosé y el propio carácter del artista, que usó el tablado como todo un experto.

 

La Antorcha de Plata resultó ser casi un trámite, pues inmediatamente nacieron los gritos "¡de oro, de oro!", que sólo llegó a manos del hispano tras su primer bis, con "Nada particular".

 

"Te amaré" volvió a encender como nunca la Quinta Vergara, con un Miguel Bosé cantando sólo acompañado por uno de sus dos tecladistas, y que generó definitivamente la ovación más importante de Viña 2005, y una sentida emoción en el cantante que se notó en sus ojos.

 

Apelando a la cercanía de su cumpleaños, el 3 de abril, Ricardo Montaner salió al escenario para dejar una caja de regalo sobre éste, la que Bosé fue invitado a abrir: la Gaviota de Plata era el presente. Aunque pueda sonar preparado, sólo cumplió con un rito que fue más que merecido para el otrora chico de "Voy a ganar", pues si existieran más galardones, él debería tenerlos, su show los vale.

 

Una moderna versión de "Amante bandido", canción que data de 1984, marcó el fin del nuevo paso del mito musical más contemporáneo de la península, que desde fines de la década de 1970 ha sólo sumado y sumado adeptos.

 

"El espectáculo tiene que continuar", expresó un correcto Bosé antes de dejar la Quinta, quien tal como La Ley en la víspera no quiso extenderse por respeto a los siguientes artistas, a pesar de que -tal como la banda chilena- podría haberse quedado al menos una hora más en el festival, sin que nadie se quejara. Bosé es de verdad.

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