La Sonora Palacios cumplió, pero sin un éxito descollante
El grupo debió sortear un comienzo adverso y un público que, aunque los disfrutó, no llegó a la Quinta para verlos a ellos.
El grupo debió sortear un comienzo adverso y un público que, aunque los disfrutó, no llegó a la Quinta para verlos a ellos.
Si los cambios de última hora en su repertorio y su salida a escena en falso no son considerados como percances, la Sonora Palacios puede considerar que cumplió con su tarea la jornada inaugural del 46° Festival de Viña del Mar, aún cuando el recuerdo de la presentación de Tommy Rey en 2004 y el fervor que provocó minuto antes La Oreja de Van Gogh conspiraron para que el cierre tuviera esa cuota de grandeza que siempre se espera.
Estar a oscuras sobre el escenario, esperando su turno y recibir la reprobación del público debe haber mermado el ánimo de los músico tropicales, quienes debieron volver detrás del escenario y esperar que Myriam Hernández y Ricardo Montaner calmaran, Gaviota de Plata de por medio, al "monstruo", rendido desde la primera canción ante los españoles.
"Loco loco" fue el primer tema de la Sonora Palacios, que apreció que su clásica cumbia fue aceptada por los asistentes, pero en medio de una constante hilera de personas que comenzaba a bajar desde la galería.
El grupo liderado por Marti Palacios apeló a varios medleys de éxitos, que aunque hayan sido los primeros en popularizar, no dan cuenta de un repertorio propio, pues en más de tres décadas han sido numerosas las agrupaciones que los han versionado, e incluso son parte de las presentaciones de la orquesta del ex vocalista del grupo, Tommy Rey, quien claramente goza de más reconocimiento mediático.
Acompañados de tres bailarines, los tropicales lograron hacer participar a la Quinta, progresivamente más vacía, lo que sin embargo no impidió que temas como "El galeón español", "Un año más" o "Los domingos" fueran coreados por los presentes.
Después de "La arañita", la banda dio por finalizada su actuación, momento en que los animadores les entregaron la antorcha, a pedido de los ya a esa hora -pasadas las 02:00 horas (05:00 GMT)- madrugadores bailarines de platea y galería.
Con la transmisión televisiva fuera del aire y una ahora sí semivacía Quinta Vergara, la Sonora Palacios culminó su show sin lograr el reconocimiento que en la versión anterior de Viña logró su ex miembro, lo que sin desmerecer su éxito, le quitó un poco de sabor a la celebración, en 2005, de los 41 años de la banda.