Raphael: Y sigue siendo aquel...

Publicado:
Autor: Cooperativa.cl

Más reposado y menos histérico, el público de Raphael premió al hispano con dos antorchas y una Gaviota de Plata, en una noche que, gracias a "er niño", se transformó en la primera "maratón festivalera" de 2005.

contenido de servicio
Llévatelo:

Fue tal como se predijo, Raphael se erigió como la gran figura de la segunda noche del Festival de Viña 2005 y saldó su deuda de 18 años, llevándose finalmente una Gaviota de Plata. Sin embargo, la presentación del español -que se extendió por una hora y 40 minutos- dejó damnificados: Babasónicos.

 

En la Quinta Vergara, el público aumentó de edad respecto de la víspera, pero los cintillos con el nombre de "Er niño de Linares" no fueron privilegio de quinceañeras.

 

Acompañado por una docena de músicos y tras una sentida presentación de Ricardo Montaner, Raphael partió con "La noche", un éxito que también popularizó Salvatore Adamo. "Mi gran noche", "Digan lo que digan", "Somos", "Cierro mis ojos" y "Desde aquel día" pasaron frente a un público que sin estridencias, disfrutó de una selección de hits que repasaron la carrera completa del peninsular.

 

Con "Digan lo que digan", el "monstruo" rugió con fuerza por primera vez, anticipando que el artista no se iría con facilidad del escenario, pues aunque ya se empine por sobre los 60 años, al igual que sus fans, la emoción que provoca sigue siendo la misma.

 

"Provocación", "Qué tal te van sin mí"¸ "En carne viva" y "Maravilloso corazón" dieron forma a la primera parte del espectáculo, que redundó en una solicitada Antorcha de Plata. Raphael incluso se dio el lujo de cantar "Cuando tú no estás" acompañado sólo por un pianista, que mostró que la voz del español ya no es la misma de hace 40 años, pero sí está en un nivel más que aceptable para alguien de su edad, sobre todo teniendo en cuenta la extensión de sus recitales por el mundo.

 

Tras "Escándalo", el público demandó una Antorcha de Oro, la que fue rápidamente entregada por la pareja de animadores, cuando ya iba una hora y 20 minutos de Raphael en Viña.

 

El mismo artista sacó desde el costado del escenario el vidrio que lo acompañó en una actuada versión de "Frente al espejo", que concluyó con dos patadas del español, quien quebró el cristal donde, de acuerdo al tema original de José Luis Perales, se refleja lo que no queremos ver de nosotros mismos.

 

"18 años persiguiéndola", exclamó el hispano tras recibir la Gaviota de Plata, exigida por la Quinta Vergara, que así canceló la deuda que en 1987 dejó pendiente la entonces alcaldesa, Eugenia Garrido; a pesar de que el pasado miércoles Hernández y Montaner advirtieron que el galardón no volvería a caer en manos de una artista que no participara en la competencia.

 

A las 02:40 horas (05:40 GMT) e incluso con dos canciones menos que las que tenía prevista, Raphael concluía su concierto con "Yo soy aquel" y una larga despedida de sus incondicionales.

 

Más allá de que su repertorio esté centrado en éxitos que impuso hace dos décadas, e incluso más, el artista mostró su "nuevo chip", como él mismo definió el cambio que experimentó su vida tras el trasplante hepático a que debió ser sometido en 2003.

 

Al mirar la versión anterior de Viña, Raphael se muestra más sólido, y por sobre todo con más futuro, que el mismo Adamo y Camilo Sesto, dos sus contemporáneos que retornaron después de años al principal escenario de la Quinta Región.

 

La molestia trasandina

 

Los descargos de Eduardo Roca, manager de Babasónicos, tras bamba resumieron la bronca de los argentinos con la producción de Viña 2005, pues la extensión del número de Raphael y la -en el balance- innecesaria presencia de Paulina Rubio, los llevaron a subir a la Quinta recién a las 03:00 horas (06:00 GMT).

 

A pesar de que mucha gente se había retirado, muchos de los seguidores de la banda resistieron estoicos la tanda comercial que a esa hora emitía Canal 13 y colaboró para que los intérpretes de "Putita" -tema que fue coreado por quienes quedaban en la Quinta- dejaran ver en sus rostros parte de su desagrado.

 

Mal que mal, los trasandinos llegaron hasta su camarín antes de la medianoche y debieron esperar y esperar, aún cuando la idea original era llevarlos a escena alrededor de las 23:00 horas.

 

De hecho, cuando aún no eran presentados y permanecían en la penumbra del escenario, comenzaron a tocar "Irresponsable", lo que aumentó las pifias del público que en el lugar aún no entendía por qué el grupo estaba frente a ellos pero sin ser presentado. Cosas de la televisión.

 

Ahora en serio, el tema dio inició al compacto show, que incluyó "Risa", "Los calientes", "Fizz" y uno de sus último éxitos, "Y, qué".

 

En total, fueron cerca de 35 minutos de rock, poco sicodélico por la hora, que tampoco estuvieron íntegramente al aire, pues la transmisión televisiva culminó con el penúltimo tema de Babasónicos, "Mareo", el bis que les pidió Montaner tras premiarlos con la Antorcha de Plata, que a esa hora, pareció más una disculpa.

 

"Sin mi diablo", de su última placa -"Infame"- terminó su último acorde y permitió el desalojo de la Quinta Vergara: las luces del proscenio se apagaron y los focos de platea y galería iluminaron las salidas.

 

Sin duda, Viña 2005 se farreó a Babasónicos, quienes difícilmente volverán al Festival, sobre todo cuando a pesar de ser un número que concitaba la atención del público y de la prensa, fueron postergados privilegiando a un número de menor nivel, como demostró ser el de Paulina Rubio.

LEER ARTICULO COMPLETO

Suscríbete a nuestro newsletter