El dinero en la política calentó el penúltimo debate presidencial demócrata

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| Periodista Digital: Cooperativa.cl / EFE

Los aspirantes opositores tuvieron la noche del jueves su primer cara a cara tras el "impeachment" aprobado contra el presidente Donald Trump.

Los siete candidatos que participaron del encuentro se enzarzaron sobre las donaciones millonarias que algunos de ellos reciben.

El dinero en la política calentó el penúltimo debate presidencial demócrata
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El sexto debate contó con la participación de Biden, Sanders, Warren, Klobuchar, Steyer, Yang y Buttigieg.

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Los aspirantes a liderar la candidatura del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2020 se enzarzaron este jueves sobre las donaciones millonarias que algunos de ellos reciben y el papel que el dinero desempeña en la política.

Los siete aspirantes que lograron superar los requisitos de puntuación en las encuestas y número de donantes a sus campañas y calificaron para el debate fueron el ex vicepresidente Joe Biden; los senadores Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Amy Klobuchar; el multimillonario Tom Steyer; el emprendedor Andrew Yang y el alcalde de South Bend, Pete Buttigieg.

El debate, el sexto realizado en estas primarias, es el penúltimo que se celebra antes de que tengan lugar los "caucus" de Iowa el próximo 3 de febrero y por tanto los electores empiecen a elegir quién será el demócrata que se enfrente al presidente, Donald Trump, en noviembre.

En el que fue el primer debate celebrado tras el "impeachment" aprobado el miércoles contra Trump, este ocupó menor tiempo del previsible -al fin y al cabo, los siete aspirantes presentes son partidarios del proceso- y el momento de mayor tensión llegó con las acusaciones de "venderse" al gran capital.

"La gente que puede donar 5.000 dólares para sacarse una fotografía (con el candidato) no tiene las mismas prioridades que la gente que pasa apuros con su deuda estudiantil o para pagar los gastos médicos", soltó en medio del debate la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren, una de las aspirantes más progresistas.

El "dardo" de Warren iba claramente dirigido a la figura en alza de la carrera demócrata durante las últimas semanas, el alcalde Pete Buttigieg, a quien Warren ya había criticado en público anteriormente por aceptar donaciones millonarias.

"Recientemente, el alcalde presidió un acto de recaudación de fondos en unas bodegas llenas de cristales y en el que se sirvió una botella de vino de 900 dólares. Piensen acerca de quién acude a ese tipo de eventos", sentenció Warren.

Buttigieg, que en las últimas encuestas aparece como favorito en el estado clave de Iowa, donde ha desbancado del primer puesto precisamente a Warren, se defendió alegando que en la lucha por vencer a Trump, él no rechazará a nadie, y pasó a la ofensiva al apuntar que él era el único de los siete presentes que no es millonario o multimillonario.

"Este es el problema de fijar pruebas de puridad que tú mismo no puedes pasar", espetó Buttigieg a Warren, a quien acusó de haber recibido en el pasado como candidata al senado donaciones como las que ahora critica y de haberlas transferido a su campaña presidencial.

Aunque el alcalde y la senadora iniciaron la discusión y protagonizaron los momentos de mayor tensión, el resto de aspirantes rápidamente se sumaron a uno u otro lado, con el autoproclamado socialista democrático Bernie Sanders apoyando a Warren en su reproche a Buttigieg por aceptar grandes contribuciones.

El senador por Vermont, que como Warren ha prometido rechazar las donaciones millonarias, aprovechó para atacar a otro de los candidatos que habitualmente reciben críticas por sus vínculos con el gran capital, el ex vicepresidente Joe Biden, e ironizó con una hipotética competición entre los dos hombres para ver quién ha recibido dinero de más multimillonarios.

La influencia que el dinero tiene en la política de EE.UU. se ha convertido en los últimos años en uno de los principales caballos de batalla del ala más izquierdista del Partido Demócrata, representada por Warren, Sanders y también por la mediática representante de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez.

La polémica sobre esta cuestión se desató en 2010, cuando un fallo del Tribunal Supremo conocido popularmente como "Citizens United" determinó que los gastos en comunicación política por parte de grandes empresas y sindicatos están amparados por la libertad de expresión, lo que de facto permite a estos grupos destinar ilimitadas cantidades de dinero a promocionar candidatos o posiciones políticas.

El de este jueves fue el debate con menor número de aspirantes -únicamente siete- después de que en ocasiones anteriores se hubiesen llegado a celebrar incluso dos debates consecutivos para dar cabida a buena parte de los participantes en el proceso de primarias más concurrido de la historia del Partido Demócrata.

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