Un jurado de Estados Unidos declaró culpable de homicidio en segundo grado y otros cargos al padre del adolescente Colt Gray, acusado de asesinar en 2024 a cuatro personas y dejar varios heridos en un tiroteo escolar en el estado de Georgia con el arma que le había regalado.
Según los fiscales, Colin Gray ignoró las señales de que su hijo, obsesionado con los autores de tiroteos escolares, podría llegar a replicar una de estas matanzas.
En su lugar, le regaló un rifle semiautomático AR-15 y munición durante la Navidad de 2023, así como un cargador más grande para su arma y un chaleco táctico, según la investigación.
Colin Gray, padre del adolescente, se enfrenta a una pena de hasta 30 años de prisión por homicidio en segundo grado.
El hombre se había declarado inocente ante un tribunal del condado de Barrow, en Georgia, de los 29 cargos que se le imputaban, entre ellos dos de asesinato en segundo grado, dos de homicidio involuntario y múltiples cargos de crueldad infantil en segundo grado.
Pero el jurado lo declaró culpable de todos ellos.
Con el arma que le regaló su padre, el joven abrió fuego en septiembre de 2024 en el Apalachee High School, una escuela secundaria de la ciudad de Winder, donde dos maestros y dos estudiantes murieron, y nueve personas más resultaron heridas.
Colt Gray, que tenía 14 años entonces, permanece detenido y se le acusa de 55 delitos graves, entre ellos cuatro cargos de homicidio doloso, de los que se ha declarado inocente. Aún no se ha fijado fecha para su juicio, en el que será tratado como adulto.
El tiroteo tuvo lugar sólo unos meses después de que el adolescente fuese investigado por presuntamente amenazar con un tiroteo escolar a través de internet, un suceso por el que fue interrogado junto con su padre. Estos hechos derivaron en el arresto de Colin Gray en conexión con el tiroteo.
Colin Gray es el tercer padre de familia acusado en relación con un tiroteo en EE.UU. en el que se responsabiliza a un menor.
En abril de 2024 Jennifer y James Crumbley fueron condenados a 10 y a 15 años de cárcel, respectivamente, tras ser hallados culpables de homicidio involuntario por permitir que su hijo Ethan Crumbley, que mató a cuatro compañeros en una escuela de Míchigan en 2021, obtuviera un arma a pesar de sus problemas de salud mental.