Representante de EE.UU. en Cuba dijo que Castro "está en las últimas"
James Cason, jefe de la Sección de Intereses, celebró la independencia de su país con una fiesta a la que invitó a disidentes y diplomáticos extranjeros.
James Cason, jefe de la Sección de Intereses, celebró la independencia de su país con una fiesta a la que invitó a disidentes y diplomáticos extranjeros.
El jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana (SINA), James Cason, defendió la noche del lunes la política del embargo contra la isla y pronosticó un cambio "inevitable" en Cuba porque, opinó, Fidel Castro "está en las últimas".
"El sistema, producto de las improvisaciones de Castro, no puede durar mucho. Todo el mundo sabe cuán inoperante es y cómo se mantiene sólo por la fuerza de una figura única y dominante. Y esta figura literalmente está en las últimas", dijo Cason en la fiesta en su residencia para celebrar el Día de la Independencia de EE.UU.
"El cambio es inevitable. Yo confío en que el pueblo cubano no se conforme con una apertura económica parcial, sino que exija que en Cuba se opere una profunda transición democrática", agregó el jefe de la SINA, que aprovechó también para despedirse, porque está a punto de concluir su misión en Cuba.
Ante cientos de invitados, entre los que se encontraba una amplia representación de la disidencia interna y del cuerpo diplomático acreditado en la isla, Cason explicó que sus tratos con el régimen cubano le enseñaron que "la Cuba de Castro es una gran aldea Potemkin, es decir, una gran fachada".
Defendió la política del embargo aplicada por Washington, porque "nada se conseguirá -y de hecho nada se ha conseguido en estos 47 años- con ser corteses con un dictador".
Cason insistió en que la Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana "no ha dado y no da dinero a los miembros de la sociedad civil cubana" y aconsejó a los cubanos que no abandonen la isla.
"Quédense y estén listos para cuando llegue el momento en que esta figura (Castro) desaparezca. Quédense y apréstense para trabajar por un cambio democrático", sugirió.
"Cuando llegue ese momento, los EE.UU., al igual que otros países, estarán a su lado para ayudarlos a construir una Cuba democrática y próspera", afirmó.
Tras concluir su intervención, en el jardín de su residencia se destapó una copia de la Estatua de la Libertad de nueve metros de altura hecha con luces de colores y coronada con el número 75, en alusión a los disidentes condenados en la primavera de 2003.
La presencia en Cuba de James Cason, que empezó su misión en la isla hace poco menos de tres años, ha estado marcada por la polémica y por un agravamiento de las tensiones entre Washington y La Habana por el endurecimiento de la política del presidente de EE.UU., George Bush, hacia Cuba.
Cason ha sido criticado con dureza por el régimen cubano y ridiculizado en tiras cómicas divulgadas por los medios oficiales de la isla.
Durante su misión, se reunió públicamente con disidentes, organizó talleres a los acudieron agentes de la Seguridad del Estado infiltrados en la disidencia, añadió carteles con el número 75 a los adornos navideños de la SINA, e instaló la réplica de una celda de aislamiento en el jardín de su residencia.
Anoche, distribuyó entre algunos de sus invitados habanos procedentes de plantas cultivadas en su jardín con las marcas "Cabo Cason", como ha sido bautizado en las tiras cómicas que emite la televisión cubana, y "Cuba Libre", entre otras. (EFE)