Rodrigo Torres, sicólogo perito del Instituto de Criminología de la Policía de Investigaciones, aseguró que el hecho de que Josef Fritzl reconozca los delitos cometidos en contra de su hija y sus hijos-nietos es parte de una estrategia para cambiar la visión que tiene el entorno de él y dejar de ser visto como un "monstruo".
Según Torres, Fritzl tiene un trastorno narcisista patológico de la personalidad que deriva en una necesidad de admiración y reconocimiento por parte de su entorno, por lo que el hecho de que "él reconozca los delitos que se le imputan no necesariamente se asocia a una toma de conciencia respecto de las consecuencias de los acontecimientos que se le acusan sino más bien a una imagen que él ofrece frente a los demás".
"El era el monstruo de Amstetten pero a partir de esto él ya deja de ser el monstruo como era conocido y es posible que se le reconozca más bien como una persona, un anciano que merece la atención de la gente y que merece un cierto cuidado, un tratamiento especial, yo creo que en esa función va puesta la estrategia de Josef Fritzl", declaró Torres a Lo que Queda del Día.
Reinserción de la hija y de sus hijos-nietos
Según el sicólogo, la reinserción a la sociedad de Elisabeth, la hija de Fritzl que estuvo 24 años en cautiverio, va a ser muy difícil al igual que la de los niños que ambos tuvieron.
"Una persona que permanece 24 años encerrada, cautiva de los caprichos, los deseos sexuales de su progenitor no es una persona que logre adaptarse simplemente", declaró por lo que "va a tomar mucho tiempo para que esta mujer logre reponerse del impacto".
En tanto, los hijos "van a tener que aprender a socializar de un modo completamente diferente al que internalizaron en sus primeros años de vida".
Fritzl, conocido como el "Carcelero de Amstetten", fue condenado este jueves a cadena perpetua, tras ser declarado "culpable" de asesinato por omisión de socorro, por la muerte de uno de los hijos que tuvo con su hija Elisabeth.