Gorbachov atribuyó a la tragedia de Chernobil el fin de la URSS

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Autor: Cooperativa.cl

En el aniversario 20 del desastre nuclear, el ex presidente consideró que éste fue más decisivo en el fin del bloque soviético que su política de apertura hacia occidente, conocido como "perestroika".

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La explosión en la central nuclear ucraniana de Chernobil el 26 de abril de 1986, la mayor catástrofe hasta ahora en el uso pacífico de le energía atómica, contribuyó de forma decisiva al colapso de la antigua Unión Soviética (URSS), según su último presidente, Mijáil Gorbachov.

 

"El accidente del reactor en Chernobil, cuyo vigésimo aniversario se cumple hoy, fue, quizás más que la 'perestroika' (apertura) iniciada por mí, la verdadera causa del colapso de la Unión Soviética cinco años más tarde", dice Gorbachov en un artículo publicado este miércoles por el diario vienés Der Standard.

 

Para Gorbachov, el siniestro marcó una fecha decisiva en la historia: "quedó el tiempo antes de la catástrofe, y está el tiempo completamente diferente que siguió" al desastre.

 

El ex líder soviético recordó las dificultades del Kremlin y de las autoridades rusas para obtener información sobre el accidente, negó que hubiese intención de esconder los datos y dijo que lo que ocurrió es que nadie sabía al principio la terrible dimensión y consecuencias del siniestro.

 

Explicó que "una de las razones por las que no creo que hubo un intento de engaño es que los miembros de la comisión del gobierno que visitaron el lugar del accidente inmediatamente después de producirse pernoctaron en Polesje, cerca de Chernobil, comieron y bebieron normalmente, y se movieron sin máscaras, al igual que todos los trabajadores de la planta".

 

"Si esos científicos y trabajadores hubiesen estado al tanto de las consecuencias del accidente, jamás hubiesen arriesgado tanto", añadió Gorbachov, quien aseguró que el Ejecutivo que él dirigía tenía clara la necesidad absoluta de hacer pública toda la información relevante para la salud de la población, pero insistió en que tardaron días en comprender cuán grave era la situación.

 

"La catástrofe de Chernobil posibilitó la libre opinión. El sistema, tal y como lo conocíamos, no podía seguir existiendo. Quedó absolutamente claro cuán importante era continuar con la política de 'glasnost' (transparencia)", explica.

 

Gorbachov destacó que el precio de la catástrofe "fue increíblemente alto, no sólo en cuanto a seres humanos, sino también económico".

 

"Más que ningún otro evento, Chernobil me abrió los ojos: me mostró las espantosas consecuencias de la energía nuclear, incluso cuando no se utiliza para fines militares. Uno podía imaginarse más claramente lo que pasaría si explota una bomba atómica. Según los expertos, un misil SS-18 contiene cientos de Chernóbiles", señaló.

 

"Lamentablemente, el problema de las armas atómicas sigue siendo grave en la actualidad. Los países que las tienen no tienen prisa por deshacerse de ellas. Por el contrario, siguen perfeccionando sus arsenales, mientras los países sin armas atómicas aspiran a poseerlas", lamentó el ex líder soviético.

 

También en el campo del uso pacífico de la energía atómica, Gorbachov opina que el mundo debería "empezar a trabajar seriamente en la producción de fuentes alternativas de energía".

 

Ucrania recuerda a las víctimas

 

Ucrania conmemora desde la pasada madrugada con diversos homenajes el 20 aniversario de la catástrofe en la central nuclear de Chernóbil, cuyo legado de muerte y radiación aún amenaza la vida de millones de personas.

 

Cientos de personas con velas llenaron las calles de Slavutich, la localidad que se erigió para albergar a los trabajadores de la planta tras el accidente.

 

A las 01:23 horas, 60 segundos antes del 20 aniversario del momento de la explosión se guardó un minuto de silencio, tras el cual sonaron campanas y sirenas en memoria de los entre 30.000 y 300.000 muertos que provocó la catástrofe.

 

La concentración terminó frente a un monumento que recuerda a los 600.000 "liquidadores", bomberos, soldados, funcionarios y voluntarios que combatieron durante semanas contra la radiación en pésimas condiciones, sin trajes especiales ni cascos, lo que a muchos les supuso la muerte o la invalidez de por vida.

 

Poco después, el presidente ucraniano, Viktor Yuschenko, acudió a la zona de exclusión que rodea la central siniestrada para rendir tributo a las miles de víctimas que perdieron la vida tras la cadena de explosiones ocurridas en el reactor número cuatro a las 01:24 del 26 de abril de 1986.

 

Yuschenko, partidario de abrir la "zona cero" al público, hizo una ofrenda floral en una iglesia para honrar a los fallecidos por la catástrofe.

 

En víspera del aniversario, Yuschenko hizo un encendido llamado en favor de celebrar una nueva conferencia de donantes, ya que "las secuelas de esa avería nuclear superan la capacidad de un sólo país".

 

La madrugada del 25 de abril de 1986, dos explosiones en la central nuclear esparcieron hasta 200 toneladas de material radiactivo. En el momento del accidente murieron 31 personas, pero las peores consecuencias vinieron después.

 

Sólo en Rusia, resultaron afectadas 2,9 millones de hectáreas de tierras cultivables, habitadas por más de tres millones de personas, y pasados 20 años la zona contaminada aún abarca 4.343 localidades con una población total de 1,5 millones de habitantes.

 

La culpa de todo ello la tuvo un error humano, aunque todos los informes sobre el accidente realizados por organismos internacionales señalan que la tragedia se desencadenó por la escasa o nula seguridad de central, sus obsoletos sistemas de prevención y la desidia de las autoridades locales. (Agencias)

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